jueves, febrero 09, 2012

Che ciudadano de América y del mundo

Por Margarita Piedra

En virtud de los valiosos servicios prestados al país, el Gobierno Revolucionario de Cuba acordó concederle al Comandante Ernesto Guevara de la Serna la condición de "Ciudadano Cubano por Nacimiento", decisión que se hizo pública el 9 de febrero de 1959, hace hoy 53 años.

Ese acuerdo fue tomado por el Consejo de Ministros Cubano basándose en el Artículo 12 Inciso C de la Ley Fundamental de la República, el cual consideraba que son cubanos por nacimiento: "los extranjeros que hubiesen servido a la lucha armada contra la tiranía batistiana (...) en las filas del Ejército Rebelde durante dos años o más y hubiesen ostentado el grado de Comandante durante un año por lo menos"

Ernesto Guevara de la Serna "el Che" era de origen argentino y había acumulado tales derechos por sus méritos al servicio de Cuba, pues se unió al Movimiento 26 de Julio en Méjico a mediados de 1956, integró como médico le expedición del Granma, formó parte del grupo inicial del Ejército Rebelde que subió a la Sierra Maestra, fue el primer guerrillero ascendido al grado de Comandante; se le designó como jefe de la Columna 8, segunda constituida en las montañas, y realizó la invasión de Oriente a Las Villas donde fungió como jefe de todas las fuerzas revolucionarias que luchaban en ese territorio central de la Isla.

Al informársele por el Consejo de Ministros el 9 de febrero de 1959 el acuerdo que le concedía la ciudadanía cubana por nacimiento, el Che, con su modesta característica expresó que ese era un honor que no merecía pues él "sólo había luchado en Cuba como lo hubiera hecho en cualquier otro lugar del mundo, por la libertad de un pueblo"

Más allá de cualquier territorialidad, argentino o cubano, el Che demostró ser definitivamente un ciudadano de América y del mundo. Sus aportes a la lucha en África y su muerte en Bolivia por la libertad de ese pueblo así lo confirman para orgullo de Cuba que hace 53 años lo admitió como un hijo.

lunes, febrero 06, 2012

Camilo, te recordamos siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo

Por Margarita Piedra Cesar

Para los cubanos recordar a Camilo Cienfuegos no es un compromiso de fechas, sino un deber ineludible de todos los días, por lo que él significa para su pueblo.

Nació el 6 de febrero de 1932 y murió el 28 de octubre de 1959. Entre una y otra fecha mediaron 27 años, 8 meses y 22 días. Ese fue su tiempo de existencia. Fugaz, como las estrellas que se escapan del firmamento pero que dejan tras de sí, en el infinito, una estela luminosa difícil de olvidar.

Y así fue Camilo, así trascurrió su vida desde aquel 6 de febrero cuando la barriada de Lawton lo vio nacer, crecer y forjarse en ese difícil oficio de ser revolucionario, de graduarse en la lucha por la libertad de su patria y de alcanzar la categoría más alta para un hombre: Héroe.

Es por eso que hoy se habla de Camilo como alguien que todavía está entre nosotros, alguien a quien todavía llamamos el Señor de la Vanguardia, o el Comandante de la Sonrisa Eterna. Su muerte temprana no fue pretexto para encerrar su vida entre los mármoles de una tumba, o para presentirlo hundido en las profundidades del mar, o para ponerle flores ante una estatua de bronce. A los hombres como él jamás se les mata.

A Camilo debemos verlo cada día en los ojos inquietos y profundos de cada niño o de cada adolescente, en la energía y la alegría de cada joven, en la vehemencia de cada obrero, en la inteligencia de cada científico, en el valor de cada soldado o en el gesto solidario de cada uno de los internacionalistas, o en los sueños y esperanzas de cada hombre y mujer de este pueblo, que con pasión continua la obra revolucionaria que Camilo contribuyó a crear.

De haber estado vivo, hoy 6 de febrero, Camilo estaría cumpliendo 80 años de vida. Pero el que no esté entre nosotros físicamente, no es motivo para que dejemos de homenajearlo en tan significativa fecha, recordándolo como él fue, es y será para los cubanos: siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo.