viernes, noviembre 02, 2018

La artillería terrestre cubana y su aniversario 58

La artillería terrestre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias está celebrando hoy 2 de noviembre, el Aniversario 58 de su creación. Ya para 1960, la política agresiva de los Estados Unidos contra la Revolución Cubana se hacía cada vez más evidente, por lo que se tomó la decisión de preparar a nuestro país para enfrentar cualquier tipo de agresión, incluida la militar directa.

La solidaridad mostrada entonces por el campo socialista y de manera particular por la Unión Soviética, permitió la adquisición de modernos armamentos para dotar a las FAR de la capacidad combativa necesaria, para enfrentar una agresión.

A finales del año 1960 comenzaron a llegar a Cuba las primeras piezas de la artillería terrestre, al tiempo que un reducido grupo de soldados del Ejército Rebelde iniciaban su preparación para el dominio de este tipo de armamento.

Entre los días finales de octubre y principios de noviembre de ese año, y en respuesta a un llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro, se incorporaron al entrenamiento miles de milicianos a lo largo y ancho del país, tarea que fue acogida con entusiasmo interés y dedicación por parte de los obreros, estudiantes y campesinos, integrantes de las Milicias Nacionales Revolucionarias.

De esa forma quedaron constituidas en el país las primeras baterías de la artillería terrestre, por lo que se tomó el 2 de noviembre, como fecha de creación de ese tipo de arma en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La artillería terrestre cubana tuvo su bautismo de fuego durante la agresión a la Isla por Playa Girón, donde jugó un papel determinante en el rechazo a los mercenarios invasores, al tiempo que miles de baterías a lo largo del país se encontraban listas para entrar en acción, si era necesario.

También durante la Crisis de Octubre en 1962, este órgano de defensa estuvo todo momento en plena disposición combativa como lo ha estado durante estos cuarenta y cinco años: lista para dar la merecida respuesta a quien ose agredir a la Patria.

Los artilleros cubanos se les puede decir hoy, que el pueblo confía plenamente en que ellos sabrán defender con honor y valentía cada pulgada del territorio si fuese necesario, con la misma fe en la victoria con que lo hicieron en Playa Girón. ¡Felicidades artilleros!

viernes, octubre 26, 2018

26 de octubre: dos hechos históricos


La fecha del 26 de octubre quedó marcada en nuestra historia por dos hechos significativos:  En 1868 bajo el mando de Máximo Gómez se produjo la Primera Carga al Machete de nuestras gestas independentistas y en 1959, se creaban las Milicias Nacionales Revolucionarias que ponía en manos del pueblo las armas para defender la Revolución.

El 26 de octubre de 1868, Máximo Gómez un joven ex oficial dominicano, recibió la orden de impedir el avance de una poderosa columna de 700 soldados españoles que se trasladaban desde Santiago de Cuba con el propósito de llegar a Bayamo donde Carlos Manuel de Céspedes había establecido la capital de la Revolución después de tomar esa importante ciudad.

Con apenas 40 hombres, Gómez preparó una emboscada en el lugar conocido por Pino de Baire y con machete en mano, cargó contra la avanzada de la columna española de unos 200 soldados, los que huyeron despavoridos ante las heridas que causaba esa arma blanca, la cual se convirtió a partir de ese momento en una terrible pesadilla para los colonialistas, que evitaban enfrentarse a los mambises que las esgrimían en los combates.

El propio Coronel Demetrio Quiroz, al frente de la Columna Española, no pudo creer la derrota de sus hombres y ordenó la retirada hacia el poblado de Baire donde se refugiaron. En lo adelante, el machete se convertiría en el medio de guerra más importante para los cubanos, gracias al dominicano Máximo Gómez, que llegó a ser el General en jefe del Ejército Libertador durante la guerra de 1895.

Asimismo, el 26 de octubre de 1859, ante casi un millón de cubanos concentrados en el antiguo Palacio Presidencial, en la Habana, el Comandante en Jefe Fidel Castro anunciaba que el pueblo sería militarmente armado y preparado surgiendo así las Milicias Nacionales Revolucionarias, para enfrentar a los enemigos internos y externos que pretendían derrotar la Revolución.

A partir de ese momento, centenares de miles de cubanos a lo largo y ancho del  país, se integraron a las Milicias Nacionales que enriquecían las tradiciones combativas de nuestro pueblo, como ocurrió en Playa Girón, en la Lucha contra Bandidos y durante la Crisis de Octubre, donde nuestro pueblo salió victorioso por el apoyo brindado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias por las milicias obreras y campesinas.

Esa misma tarde-noche del 26 de octubre de 1959 el Comandante Camilo Cienfuegos pronunció su último discurso, pues dos días después, el avión que lo trasladaba a la capital tras neutralizar una revuelta de oficiales en Camagüey, desapareció en medio de una tormenta arrebatándonos para siempre la figura del inolvidable Comandante de la sonrisa eterna.



 

miércoles, octubre 24, 2018

Segunda entrevista de Fidel y Frank en Méjico


Después de su primera entrevista con Fidel en Méjico, el 10 de agosto de 1956 el líder revolucionario santiaguero Frank País García, viajó por segunda ocasión al país azteca el 14 de octubre de ese mismo año para sostener un segundo encuentro con el líder de la revolución y precisar detalles sobre los preparativos de la expedición del Yate Granma y el apoyo que se le debía dar en la isla.

En esta segunda entrevista Frank reiteró a Fidel algo que ya había sido planteado por él en el primer encuentro, el cambio de fecha de la expedición debido a que el movimiento no contaba con los suficientes recursos bélicos para un levantamiento armado a nivel nacional.

Sin embargo, Fidel argumentó no posponer la fecha prevista para la expedición teniendo en cuenta el peligro que representaba mantenerse en Méjico, donde podían perder las armas y todo el trabajo realizado al ser detectados por los agentes del dictador Batista que se encontraban en Méjico.

Ese argumento convenció a Frank que regresó a la isla clandestinamente por Camagüey entrevistándose con el jefe del movimiento de ese territorio para ponerlo al tanto de las acciones que debían realizar los camagüeyanos en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma. De igual forma, lo hizo en Las Villas y en La Habana, donde también estuvieron los coordinadores provinciales de Pinar del Río y Matanzas.

En los primeros días de noviembre Frank País regresó a Santiago de Cuba, donde se dedicó por entero y con más ahínco a los preparativos para apoyar el desembarco, que debía producirse por un punto de la costa sur de la otrora provincia de Oriente, próximo a Niquero y en una fecha que se conocería cuando Frank recibiera el aviso de la partida de Granma desde Méjico.

De ese encuentro con Fidel en Méjico, Frank regresó además con la designación de máximo dirigente del Movimiento del 26 en la isla, cuando tenía solo 22 años de edad.

Asimismo, en esa entrevista se determinó que la acción principal se produjera en Santiago de Cuba con un levantamiento armado de la ciudad, más otras acciones que tendrían lugar a lo largo de la isla.

A partir de ese momento todos los movimientos de Frank dentro y fuera de la ciudad de Santiago de Cuba, eran semiclandestinos, son el propósito de preservar al máximo al líder revolucionario santiaguero y con él todos los preparativos que se venían ejecutando para apoyar el desembarco de la expedición del Granma, aún bajo la aguda vigilancia del régimen y sus servidores.

miércoles, octubre 10, 2018

Yara, primer bautismo de fuego de Céspedes

Hace 150 años, en la noche del 11 de octubre de 1868, poco más de 24 horas después del alzamiento de La Damajagua, llegó Carlos Manuel de Céspedes con su bisoña tropa independentista  al poblado de Yara, de unos 600 habitantes, donde radicaba una pequeña guarnición de soldados colonialistas que no contaban con fortificaciones para su defensa.

Céspedes envió emisarios a que se entrevistasen con el jefe de la plaza, el Capitán Riera, para que no ofreciera resistencia a la entrada de la tropa cubana al poblado, el cual aceptó inmediatamente la proposición pues sabía que por el camino de Bayamo a Yara avanzaba una columna española que se encargaría de enfrentar a los insurrectos, malamente armados y desconocedores de la más elemental disciplina militar.

La entrada de los independentistas a Yara se hizo de forma triunfal dando gritos de ¡Viva Cuba libre!, mientras que la columna española, que ya había llegado al poblado, se emboscó en la iglesia y en los portales de la plaza pública recibiendo a los rebeldes con cerradas descargas de fusilería, casi a boca de jarro.

El inesperado ataque de los soldados colonialistas provocó la rápida dispersión de los cubanos en todas las direcciones. Teniendo en cuenta la superioridad numérica del enemigo, Céspedes se vio obligado a ordenar la retirada de su inexperta tropa.

Es célebre la anécdota histórica de que ante este primer fracaso, Carlos Manuel de Céspedes reunido con un reducido grupo de once compatriotas escuchó la frase derrotista de: “¡Todo está perdido!”, y alzando su voz impetuosa expresó: “Quedan 12 hombres, bastan para hacer la independencia de Cuba”.

Después de sufrir su primera derrota en Yara, Céspedes se dedicó a reorganizar su fuerza dispersa y al amanecer del siguiente día, 12 de octubre, se reunión en el lugar conocido por las Sabanas de Cabagán, con un valioso refuerzo de 300 hombres encabezados por el dominicano Luis Marcano poseedor de conocimientos militares, quien fue nombrado jefe de operaciones con el grado de Teniente General.

Pronto aquel primer gran revés de Yara se convertiría en la primera gran victoria de la revolución con la toma de Bayamo nueve días después, pero sobre todo, las llamas de la revolución de La Demajagua se extendieron pronto a todo el Oriente cubano, que secundó el grito de ¡Independencia o Muerte! dado por Carlos Manuel de Céspedes al amanecer del glorioso 10 de octubre de 1


868.

jueves, julio 19, 2018

Ramón López Peña, símbolo de la valerosa fuerza en la frontera

En la tarde-noche del 19 de julio de 1964 el joven soldado Ramón López Peña asumió la guardia en la posta número 44 del perímetro fronterizo que separa al territorio cubano del que ilegalmente ocupa la Base Naval norteamericana de Guantánamo.

A las 7 y siete minutos de esa tarde noche, un proyectil disparado desde la parte yanqui de la base penetró por la aspillera de  la casamata donde realizaba su guardia dejando sin vida al joven combatiente quien apenas tenia 17 años de edad.

López Peña había nacido en 1946 en Puerto Padre en la actual provincia de Las Tunas donde sólo pudo estudiar hasta el cuarto grado al tener que dedicarse a las labores del campo para ayudar a sus padres y numerosos hermanos de los cuales era el mayor.

Como otros miles de jóvenes cubanos después de permanecer un tiempo en las milicias nacionales, López Peña fue escogido para que cumpliera su deber patriótico en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y luego de un período en la División 50 de Mangos de Baraguá y de haber tomado parte en la lucha contra bandidos, fue elegido para integrar el glorioso Batallón Fronterizo de las FAR, en Caimanera, en la provincia de Guantánamo.

En esa unidad López Peña se destacó como combatiente ejemplar por lo que cuatro días antes de su muerte se le inició el proceso como militante de la Unión de Jóvenes Comunistas de esa gran unidad, por donde comenzó a constituirse esa organización política en las FAR.

Su cadáver fue velado en un primer momento en Santiago de Cuba, donde más de 50 mil hijos de esta ciudad, le rindieron el merecido homenaje a este joven cubano víctima del terrorismo practicado desde la Base Naval de Guantánamo. Posteriormente fue trasladado a su natal Puerto Padre donde fue sepultado.

El Ministro de las FAR, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, entregó a Andrés, el padre del combatiente caído, el carné de militante de la UJC, primero que obtuvo ese alto honor en las FAR, por su vida ejemplar y su muerte heroica en defensa de la Patria.

54 años después de su muerte, el recuerdo de este soldado fronterizo se hace vigente cada día en esa gloriosa unidad de nuestras Gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde los soldados más sobresalientes integran la Vanguardia Combativa, que lleva el nombre del joven mártir Ramón López Peña.

lunes, julio 02, 2018

Juan Manuel Márquez: revolucionario a toda prueba

El 3 de julio de 1915, hace hoy 103 años nació en la barriada habanera de Marianao Juan Manuel Márquez, periodista y revolucionario que combatió contra la tiranía de Gerardo Machado derrocado por una Huelga General en agosto de 1933.

Consecuente con sus principios Márquez se opuso también al golpe de estado que encabezó el general Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952 y a partir de ese momento se incorporó a la lucha para derrocarla.

En junio de 1955 Juan Manuel Márquez fue golpeado salvajemente por esbirros de la tiranía batistiana y en la clínica donde se encontraba convaleciente fue visitado por el Dr. Fidel Castro.

A partir de ese momento, se incorporó al recién creado movimiento 26 de Julio, quien decidió trasladarlo fuera de su país para trabajar en la organización de una nueva etapa de lucha.

En Estados Unidos y Méjico, se mantuvo muy cerca de Fidel viajando por varios estados de la Unión Norteamericana, recaudando fondos y organizando los emigrados para la lucha futura.

Al partir de Méjico, el Yate Granma Juan Manuel Márquez viajó en él como Segundo  Jefe de la Expedición y luego del desembarco y de la emboscada de Alegría de Pío, quedó solo vagando por la zona, hasta que el 15 de diciembre de 1956 fue capturado y asesinado por fuerzas del régimen dictatorial.

Al conmemorarse este 3 de julio el aniversario 103 del natalicio de Juan Manuel Márquez se le recuerda como lo que fue, un periodista leal a su profesión, un revolucionario fiel a sus principios de justicia social.

lunes, junio 25, 2018

Un héroe que valía por muchos

Los cubanos y particularmente los santiagueros estamos recordando hoy el aniversario 177 del natalicio del Mayor General Guillermón Moncada, el héroe de nuestras tres guerras independentistas y de quien José Martí dijo que era “alto en todo”

Guillermón nació el 25 de junio de 1841 en la humilde barriada de Los Hoyos, en Santiago de Cuba, y apenas pudo asistir al colegio por su condición de negro y pobre, teniéndose que dedicar desde muy temprana edad al oficio de carpintero-aserradero.

Tenía 27 años cuando estalló la primera gesta independentista cubana el 10 de octubre de 1868, siendo de los primeros en incorporarse a la gesta donde por su valentía alcanzó pronto grados militares y al término de la misma en 1878, ya era Brigadier.

Moncada estuvo entre los cubanos dignos que el 15 de marzo de 1878 acompañaron al Titán de Bronce en la Protesta de Baraguá por el oneroso Pacto del Zanjón, oportunidad en la que Guillermón expresó: “No podemos admitir nunca la paz que bajo condición tan humillante y ridícula nos brindan los españoles”

En consecuencia con ese pensamiento fue que al estallar la Guerra Chiquita en agosto de 1879 Guillermón volvió de nuevo a la manigua como uno de los jefes del movimiento y con el grado de Mayor General. Sin embargo, tras el fracaso de esta breve contienda, Moncada fue hecho prisionero y enviado a Islas Baleares de donde regresó en 1886, aunque ya enfermo de tuberculosis.

No obstante este prestigioso revolucionario santiaguero continuó conspirando contra España, siendo designado Jefe de Oriente al reiniciarse la gesta independentista el 24 de febrero de 1895, tomando nuevamente el camino de la manigua a pesar de saberse enfermo de muerte, cumpliendo con la misión que se le había asignado de encender la llama de la guerra y mantenerla viva hasta el regreso a la isla de los hermanos Maceo, Martí y Máximo Gómez.


Sin embargo, el 5 de abril de 1895, a poco más de un mes de iniciada la lucha independentista el Mayor General Guillermón Moncada fallecía y con su muerte la Revolución Cubana perdía a uno de sus más capaces jefes militares y la guerra a uno de sus más extraordinarios combatientes.
Así recordamos hoy a este extraordinario cubano que, como dijera el Generalísimo Máximo Gómez, “valía por muchos”