domingo, marzo 04, 2018

Explosión La Coubre, herida abierta en el corazón de los cubanos

¿Criminal sabotaje a La Coubre?, ¿Primer gran zarpazo terrorista?, ¿Herida vierta en el corazón de los cubanos?, ¿Zarpazo imperialista en la bahía habanera?, ¿Crimen terrorista impune?. Estos son algunos de los titulares de nuestra prensa que durante 58 años han sido publicados para recordar aquel 4 de marzo de 1960, cuando más de un centenar de cubanos perdieron a vida víctima del sabotaje al buque francés La Coubre, en el puerto de La Habana, hecho que solo puede ser nombrado de una forma: BARBARIE.

Ni inmediatamente después de la tragedia ni ahora, nadie puede negar que el autor de ese irracional acto terrorista contra la Revolución Cubana fue el gobierno de Estados Unidos, aunque durante el tiempo transcurrido lo haya mantenido en el más absoluto secreto sin permitir que se desclasifique ningún documento donde se haga mención al horripilante crimen, ni siquiera para distorsionar la verdad como es su costumbre hacerlo.

La gran prensa norteamericana, tan audaz y apegada al derecho a la información, sobre todo para hablar y difamar a Cuba, nunca ha dicho nada sobre el sabotaje a La Coubre en este más de medio siglo, no porque sea un hecho muy deshonroso para Estados Unidos, sino porque Washington se lo ha ordenado y tiene que cumplirlo, lo que la hace cómplice del asesinato a mansalva de 101 cubanos inocentes.

En este hecho hubo varios norteamericanos implicados, incluso uno que viajó como pasajero a bordo de la nave y que desembarcó en Miami, cuando el buque hizo una escala no prevista en ese puerto. En La Habana la CIA tenía agentes que se dedicaban a obtener información sobre la llegada de armas al país, y varios estadounidenses fueron detenidos el mismo día de la explosión tomando fotos en el lugar del hecho.

Necesariamente entonces, Estados Unidos tiene que haber investigado estos hechos además de que Francia y Bélgica se lo solicitaron para esclarecer las explosiones, pero de eso nunca se ha hablado. El silencio ha sido absoluto y así permanece hasta ahora. Nadie sabe cuáles fueron los resultados de esas investigaciones.

En una de sus reflexiones, la del 7 de julio de 2007, el líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, preguntaba: ¿Por qué en nombre de la libertad de información, no se desclasifica un solo documento que nos diga cómo la CIA hace ya casi medio siglo hizo estallar el vapor La Coubre?

Todavía Cuba y el mundo esperan por las respuestas a la pregunta de Fidel aunque la herida de la barbarie de la Coubre nunca sanará en el corazón del pueblo cubano, que siempre recordará a los 101 hermanos que ese 4 de marzo de 1960 perdieron la vida en uno de los más grandes actos terroristas cometidos contra la isla caribeña.

martes, febrero 27, 2018

Todos los honores al Padre de la Patria

“(…) Mi revólver tiene seis tiros, cinco para los españoles y uno para mí. Muerto podrán cogerme, pero prisionero ¡nunca!”. Y así mismo fue.

Triste debió ser aquel 27 de febrero de 1874, cuando en San Lorenzo, un apartado rincón de la Sierra Maestra, rindió sus armas a la muerte, aquel que con toda justeza se había proclamado El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.

Hasta ese lugar, donde lo habían obligado a refugiarse y tal vez guiado por las sombras de la traición, llegaron los soldados españoles del Batallón de San Quintín, frente a los cuales Céspedes se batió solo, con un revólver, defendiéndose hasta la muerte, que encontró heroicamente en el fondo de un áspero barranco.

El ex-presidente de la República en Armas había solicitado a ese gobierno se le permitiera salir del país, para reunirse con su esposa y dos hijos que no conocía, solicitud que le fue negada por que lo preferían “borrado” del acontecer revolucionario que él había iniciado con gloria el 10 de octubre de 1868.

En San Lorenzo, Céspedes se había dedicado a la noble tarea de enseñar a leer y escribir a los niños de la zona. Soportó allí enormes penurias y abandono, al extremo de quedarse casi sin zapatos para andar, además de padecer algunas enfermedades, más que de la vejez, de los rigores de la vida en armas que escogió para darle a los cubanos Patria e Independencia.

Y fue consecuente con sus principios hasta el último minuto. No lo pudieron capturar vivo y legó a los cubanos del futuro un verdadero ejemplo de intransigencia y de lealtad a una causa, la más noble de todas: la libertad.

Honor y Gloria al Padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en el aniversario 144 de su muerte, el 27 de febrero de 1874.