El 21 de agosto de 1958, hace hoy 61 años, desde El Salto, en la Sierra Maestra, partió la Columna número dos Antonio Maceo del Ejército Rebelde con el propósito de llegar hasta la provincia de Pinar del Río.
De esa forma, la guerra de liberación nacional adquirió un nuevo
carácter estratégico de extender la lucha revolucionaria liderada por el
Movimiento 26 de Julio más allá de las montañas orientales una vez desalojado de la misma el ejército batistiano.
La Columna dos Antonio Maceo en sus inicios la integraron 92
combatientes muchos de los cuales ya tenían experiencia en la lucha
guerrillera y la misma estaba bajo el mando del Comandante Camilo Cienfuegos, a quien el
Comandante en Jefe Fidel Castro le asignó la riesgosa misión.
Para ese entonces en la provincia de Pinar del Río se encontraban
varios grupos de alzados del Movimiento 26 de Julio los cuales
constituyeron el Frente Guerrillero de ese territorio bajo la dirección del Comandante
Dermidio Escalona, enviado por Fidel con ese fin por su experiencia en
la
lucha adquirida en la Sierra Maestra.
Ese mismo 21 de agosto de 1958 otra orden militar del Comandante en
Jefe Fidel Castro Ruz creaba la Columna número ocho Ciro Redondo del
Ejército Rebelde, la cual estaría al mando del Comandante Ernesto Che Guevara.
Esa columna prevista que partiera el 30 de agosto, tendría la misión
de llegar hasta Las Villas en el centro de la isla, mientras que el Che asumiría la jefatura de todas las fuerzas rebeldes que operaban en esa
provincia, bajo el mando único del Movimiento 26 de Julio.
En los meses posteriores y como parte de la estrategia de extender la
guerra revolucionaria a todo el país, sería creado el Cuarto Frente
Oriental Simón Bolívar, que operaría desde Holguín a Las Tunas, así como el Frente de
Camagüey que abarcaría todo el territorio agramontino hasta los límites
con
Las Villas.
Lo más importante de todo este movimiento de creación de nuevas
columnas y frentes guerrilleros, se debió a la captura de gran cantidad
de armas al propio enemigo, que permitió la incorporación a las filas insurgentes de centenares de combatientes.
Paralelamente, con la derrota de la ofensiva general del ejército de
la dictadura, se inició la Contraofensiva Estratégica que conduciría al Ejército Rebelde a la victoria final el primero de enero de 1959.
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miércoles, agosto 21, 2019
miércoles, febrero 06, 2019
Camilo, te recordamos siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo
Para los cubanos recordar a Camilo Cienfuegos no es un compromiso de fechas, sino un deber ineludible de todos los días, por lo que él significa para su pueblo.
Nació el 6 de febrero de 1932 y murió el 28 de octubre de 1959. Entre una y otra fecha mediaron 27 años, 8 meses y 22 días. Ese fue su tiempo de existencia. Fugaz, como las estrellas que se escapan del firmamento pero que dejan tras de sí, en el infinito, una estela luminosa difícil de olvidar.
Y así fue Camilo, así trascurrió su vida desde aquel 6 de febrero cuando la barriada de Lawton lo vio nacer, crecer y forjarse en ese difícil oficio de ser revolucionario, de graduarse en la lucha por la libertad de su patria y de alcanzar la categoría más alta para un hombre: Héroe.
Es por eso que hoy se habla de Camilo como alguien que todavía está entre nosotros, alguien a quien todavía llamamos el Señor de la Vanguardia, o el Comandante de la Sonrisa Eterna. Su muerte temprana no fue pretexto para encerrar su vida entre los mármoles de una tumba, o para presentirlo hundido en las profundidades del mar, o para ponerle flores ante una estatua de bronce. A los hombres como él jamás se les mata.
A Camilo debemos verlo cada día en los ojos inquietos y profundos de cada niño o de cada adolescente, en la energía y la alegría de cada joven, en la vehemencia de cada obrero, en la inteligencia de cada científico, en el valor de cada soldado o en el gesto solidario de cada uno de los internacionalistas, o en los sueños y esperanzas de cada hombre y mujer de este pueblo, que con pasión continua la obra revolucionaria que Camilo contribuyó a crear.
De haber estado vivo, hoy 6 de febrero, Camilo estaría cumpliendo 87 años de vida. Pero el que no esté entre nosotros físicamente, no es motivo para que dejemos de homenajearlo en tan significativa fecha, recordándolo como él fue, es y será para los cubanos: siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo.
Nació el 6 de febrero de 1932 y murió el 28 de octubre de 1959. Entre una y otra fecha mediaron 27 años, 8 meses y 22 días. Ese fue su tiempo de existencia. Fugaz, como las estrellas que se escapan del firmamento pero que dejan tras de sí, en el infinito, una estela luminosa difícil de olvidar.
Y así fue Camilo, así trascurrió su vida desde aquel 6 de febrero cuando la barriada de Lawton lo vio nacer, crecer y forjarse en ese difícil oficio de ser revolucionario, de graduarse en la lucha por la libertad de su patria y de alcanzar la categoría más alta para un hombre: Héroe.
Es por eso que hoy se habla de Camilo como alguien que todavía está entre nosotros, alguien a quien todavía llamamos el Señor de la Vanguardia, o el Comandante de la Sonrisa Eterna. Su muerte temprana no fue pretexto para encerrar su vida entre los mármoles de una tumba, o para presentirlo hundido en las profundidades del mar, o para ponerle flores ante una estatua de bronce. A los hombres como él jamás se les mata.
A Camilo debemos verlo cada día en los ojos inquietos y profundos de cada niño o de cada adolescente, en la energía y la alegría de cada joven, en la vehemencia de cada obrero, en la inteligencia de cada científico, en el valor de cada soldado o en el gesto solidario de cada uno de los internacionalistas, o en los sueños y esperanzas de cada hombre y mujer de este pueblo, que con pasión continua la obra revolucionaria que Camilo contribuyó a crear.
De haber estado vivo, hoy 6 de febrero, Camilo estaría cumpliendo 87 años de vida. Pero el que no esté entre nosotros físicamente, no es motivo para que dejemos de homenajearlo en tan significativa fecha, recordándolo como él fue, es y será para los cubanos: siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo.
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jueves, marzo 31, 2011
Camilo y la creación de un frente guerrillero
Por Margarita Piedra CesarUna de las acciones más audaces y arriesgadas del Ejército Rebelde durante la gesta de la Liberación Nacional Cubana, fue sin duda, la apertura de un frente guerrillero en el llano oriental que abarcaba las regiones de Bayamo, Manzanillo y Victoria de las Tunas.
Esa importante y riesgosa misión se la asignó del Comandante en Jefe Fidel Castro, al capitán Camilo Cienfuegos Gorriarán, el 31 de marzo de 1958, quien con apenas 13 combatientes partió en esa fecha para la llanura del Cauto, aledaña a Bayamo.
Como principal tarea ese pequeño grupo rebelde tenía la de apoyar con diversas acciones combativas la proyectada Huelga General del 9 de Abril, así como aunar a diferentes grupos guerrilleros que operaban en el triángulo Bayamo, Manzanillo, Las Tunas sin una dirección unificada.
Esta zona donde el Capitán Camilo Cienfuegos comenzó a operar era muy peligrosa, teniendo en cuenta que en Bayamo radicaba el puesto de mando del ejército de la tiranía para sus operaciones contra la guerrilla en la Sierra Maestra, con unos 2 500 soldados, además del Escuadrón 13 de la Guardia Rural, asentado en el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes y otros puestos militares extendidos por toda la región.
Durante su permanencia en este frente guerrillero en el llano oriental, el 16 de abril de 1958, el Comandante en Jefe Fidel Castro emitió la orden que ascendía al grado de Comandante del Ejército Rebelde al Capitán Camilo Cienfuegos y lo nombraba jefe de la zona comprendida entre Bayamo, Manzanillo, Victoria de Las Tunas, donde ya el jefe guerrillero operaba desde semanas atrás.
Al conocer la noticia de su ascenso a Comandante, desde Los Cayos, cerca de Cauto del Paso, donde acampaba, Camilo envió una carta a Fidel fechada el 24 de abril de 1958 señalándole: "Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza"
A mediados de junio a solicitud de Fidel, Camilo dejó la llanura del Cauto para regresar a la Sierra Maestra donde ya se había iniciado la ofensiva general del Ejército de Batista contra las fuerzas guerrilleras en la montaña y que devino total fracaso dada la contraofensiva de los insurgentes.
53 años después de la apertura del frente guerrillero en el llano oriental, todavía se recuerda al Comandante Camilo Cienfuegos quien tuvo esa responsabilidad y dejó en la zona de Bayamo, Manzanillo y Victoria de Las Tunas, gratos recuerdos de su figura legendaria como después la tuvieron todos los cubanos que lo llamamos cariñosamente Señor de la Vanguardia.
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sábado, febrero 06, 2010
Camilo, te recordamos alegre, siempre joven, eternamente vivo
Por Margarita Piedra Cesar
Para los cubanos recordar a Camilo Cienfuegos no es un compromiso de fechas, sino un deber ineludible de todos los días, por lo que él significa para su pueblo.
Nació el 6 de febrero de 1932 y murió el 28 de octubre de 1959. Entre una y otra fecha mediaron 27 años, 8 meses y 22 días. Ese fue su tiempo de existencia. Fugaz, como las estrellas que se escapan del firmamento pero que dejan tras de sí, en el infinito, una estela luminosa difícil de olvidar.
Y así fue Camilo, así trascurrió su vida desde aquel 6 de febrero cuando la barriada de Lawton lo vio nacer, crecer y forjarse en ese difícil oficio de ser revolucionario, de graduarse en la lucha por la libertad de su patria y de alcanzar la categoría más alta para un hombre: Héroe.
Es por eso que hoy se habla de Camilo como alguien que todavía está entre nosotros, alguien a quien todavía llamamos el Señor de la Vanguardia, o el Comandante de la Sonrisa Eterna. Su muerte temprana no fue pretexto para encerrar su vida entre los mármoles de una tumba, o para presentirlo hundido en las profundidades del mar, o para ponerle flores ante una estatua de bronce. A los hombres como él jamás se les mata.
A Camilo debemos verlo cada día en los ojos inquietos y profundos de cada niño o de cada adolescente, en la energía y la alegría de cada joven, en la vehemencia de cada obrero, en la inteligencia de cada científico, en el valor de cada soldado o en el gesto solidario de cada uno de los internacionalistas, o en los sueños y esperanzas de cada hombre y mujer de este pueblo, que con pasión continua la obra revolucionaria que Camilo contribuyó a crear.
De haber estado vivo, hoy 6 de febrero, Camilo estaría cumpliendo sus 78 años de vida. Pero el que no esté entre nosotrosfísicamente, no es motivo para que dejemos de festejar tan significativa fecha, recordándolo como él fue, es y será para los cubanos: siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo.
Para los cubanos recordar a Camilo Cienfuegos no es un compromiso de fechas, sino un deber ineludible de todos los días, por lo que él significa para su pueblo.
Nació el 6 de febrero de 1932 y murió el 28 de octubre de 1959. Entre una y otra fecha mediaron 27 años, 8 meses y 22 días. Ese fue su tiempo de existencia. Fugaz, como las estrellas que se escapan del firmamento pero que dejan tras de sí, en el infinito, una estela luminosa difícil de olvidar.
Y así fue Camilo, así trascurrió su vida desde aquel 6 de febrero cuando la barriada de Lawton lo vio nacer, crecer y forjarse en ese difícil oficio de ser revolucionario, de graduarse en la lucha por la libertad de su patria y de alcanzar la categoría más alta para un hombre: Héroe.
Es por eso que hoy se habla de Camilo como alguien que todavía está entre nosotros, alguien a quien todavía llamamos el Señor de la Vanguardia, o el Comandante de la Sonrisa Eterna. Su muerte temprana no fue pretexto para encerrar su vida entre los mármoles de una tumba, o para presentirlo hundido en las profundidades del mar, o para ponerle flores ante una estatua de bronce. A los hombres como él jamás se les mata.
A Camilo debemos verlo cada día en los ojos inquietos y profundos de cada niño o de cada adolescente, en la energía y la alegría de cada joven, en la vehemencia de cada obrero, en la inteligencia de cada científico, en el valor de cada soldado o en el gesto solidario de cada uno de los internacionalistas, o en los sueños y esperanzas de cada hombre y mujer de este pueblo, que con pasión continua la obra revolucionaria que Camilo contribuyó a crear.
De haber estado vivo, hoy 6 de febrero, Camilo estaría cumpliendo sus 78 años de vida. Pero el que no esté entre nosotrosfísicamente, no es motivo para que dejemos de festejar tan significativa fecha, recordándolo como él fue, es y será para los cubanos: siempre alegre, siempre joven, eternamente vivo.
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