Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas
martes, octubre 08, 2013
A 37 años del crimen de Barbados
Santiago de Cuba volvió a alzar su voz para que la injusticia tiemble, así se demostró en el acto por el aniversario del abominable crimen de Barbados.
Etiquetas:
#SantiagodeCuba #Cuba,
barbados,
crimen
sábado, octubre 06, 2012
El inolvidable crimen de Barbados
Dicen que el tiempo todo lo cura. Puede ser que así sea, pero a pesar de los 30 años transcurridos, en el corazón del pueblo cubano permanece abierta la herida que le dejó aquel salvaje acto terrorista del 6 de octubre de 1976, cuando manos asesinas al servicio de Estados Unidos, hicieron estallar en pleno vuelo una nave de Cubana de Aviación, con la pérdida de 73 vidas humanas.
En las azules y profundas aguas del Mar Caribe, próximo a la costa de Barbados, quedaron para siempre aquellos cuerpos, incluidos los de 57 cubanos que regresaban a la patria, la mayoría de ellos integrantes de los equipos masculino y femenino de esgrima que en el Campeonato Centroamericano de ese deporte realizado en Venezuela, ganaron todas las medallas.
Y duele saber que todavía ese crimen permanece impune y uno de sus principales autores, Luis Posada Carriles, está ahora bajo el amparo del gobierno norteamericano, autoproclamado como el “campeón del terrorismo”, menos para sus fieles ahijados de la mafia cubano-americana, y demostrado está que así es.
Y no es de extrañar que Bush ampare en contra del mundo a tales criminales, porque su odio visceral contra la Revolución Cubana, no lo hace ver más allá de sus narices al igual que los restantes presidentes que han gobernado en los últimos años, quienes han permitido todo tipo de acciones terroristas contra la isla y que han cobrado miles de vidas humanas.
Hoy, ese mismo país que ha patrocinado tantos crímenes terroristas contra Cuba, en nombre de un hipócrita antiterrorismo, anda por el mundo matando a miles de personas, incluidos niños inocentes, con la misma impunidad que lo han hecho siempre y que le da su poderío y ansias hegemónicas.
Pero ha de llegar el día en que la humanidad toda, incluidos los cubanos, vea llegar el pago de esos crímenes de mano de la verdadera justicia, que los pueblos sabrán conquistar en nombre de todos los que han caído por el terrorismo de un imperio agonizante y cuya muerte es inevitable.
¡Gloria eternal a los mártires de Barbados!
En las azules y profundas aguas del Mar Caribe, próximo a la costa de Barbados, quedaron para siempre aquellos cuerpos, incluidos los de 57 cubanos que regresaban a la patria, la mayoría de ellos integrantes de los equipos masculino y femenino de esgrima que en el Campeonato Centroamericano de ese deporte realizado en Venezuela, ganaron todas las medallas.
Y duele saber que todavía ese crimen permanece impune y uno de sus principales autores, Luis Posada Carriles, está ahora bajo el amparo del gobierno norteamericano, autoproclamado como el “campeón del terrorismo”, menos para sus fieles ahijados de la mafia cubano-americana, y demostrado está que así es.
Y no es de extrañar que Bush ampare en contra del mundo a tales criminales, porque su odio visceral contra la Revolución Cubana, no lo hace ver más allá de sus narices al igual que los restantes presidentes que han gobernado en los últimos años, quienes han permitido todo tipo de acciones terroristas contra la isla y que han cobrado miles de vidas humanas.
Hoy, ese mismo país que ha patrocinado tantos crímenes terroristas contra Cuba, en nombre de un hipócrita antiterrorismo, anda por el mundo matando a miles de personas, incluidos niños inocentes, con la misma impunidad que lo han hecho siempre y que le da su poderío y ansias hegemónicas.
Pero ha de llegar el día en que la humanidad toda, incluidos los cubanos, vea llegar el pago de esos crímenes de mano de la verdadera justicia, que los pueblos sabrán conquistar en nombre de todos los que han caído por el terrorismo de un imperio agonizante y cuya muerte es inevitable.
¡Gloria eternal a los mártires de Barbados!
Etiquetas:
barbados,
crimen,
inolvidable
domingo, noviembre 27, 2011
Bárbaro crimen del 27 de noviembre de 1871
Por Margarita Piedra Cesar
En el atardecer del 27 de noviembre de 1871 los ocho estudiantes de medicina cubanos condenados a muerte por un Consejo de Guerra de los colonialistas españoles, fueron conducidos a la Explanada de La Punta, en el litoral habanero, donde serían fusilados.
Aquellos muchachos entre 16 y 21 años, fueron acusados de algo que no pudo ser comprobado durante el proceso que se les siguió: la profanación de los sepulcros de varios personeros del régimen español en el Cementerio de Espada. Por ese supuesto hecho fueron llevados a prisión y juzgados 45 de los 60 alumnos del primer año de medicina que el 23 de noviembre de 1871 realizarían una clase en el Anfiteatro Anatómico de San Dionisio, aledaño al cementerio.
Al demorarse la clase los jóvenes se pusieron a jugar entre ellos; algunos lo hicieron con el carro de trasladar los cadáveres a la sala de disección. El más joven arrancó una flor.
No pudo demostrarse durante el proceso judicial, que los estudiantes habían profanado la tumba del periodista Gonzalo Castañón, fanático defensor del colonialismo. En un primer Consejo de Guerra, las penas no fueron tan drásticas, pero los voluntarios habaneros exigían sangre y se procedió a un segundo juicio.
El fallo fue injusto. Fueron condenados a muerte los cuatro que jugaron con el carro, el que arrancó la flor, y tres que macabramente escogieron al azar entre los restantes, incluido uno que el día de los hechos estaba fuera de La Habana. Los restantes jóvenes fueron condenados: once a seis años de prisión; 20 a cuatro años; cuatro a seis meses de cárcel, y sólo dos fueron puestos en libertad.
Lo esencial del asunto es que los jóvenes no debieron ser merecedores de la pena capital porque no hicieron nada para ello, lo cual fue demostrado durante el proceso. Ellos no eran ciudadanos imparciales, sino cubanos que vivían en una isla inmersa en una guerra libertaria.
Bajo el sol ya tenue de las cuatro de la tarde del 27 de noviembre de 1871, comenzó el fusilamiento de los muchachos en la explanada de La Punta. De dos en dos, de espaldas y de rodillas fueron asesinados, porque otro calificativo no mereció aquel crimen que, a decir de Martí: “expresó el alma rencorosa y cruel de España en América”
140 años después la Patria los tiene entre sus mártires en el largo camino de su independencia. A ellos: GLORIA ETERNA.
En el atardecer del 27 de noviembre de 1871 los ocho estudiantes de medicina cubanos condenados a muerte por un Consejo de Guerra de los colonialistas españoles, fueron conducidos a la Explanada de La Punta, en el litoral habanero, donde serían fusilados.
Aquellos muchachos entre 16 y 21 años, fueron acusados de algo que no pudo ser comprobado durante el proceso que se les siguió: la profanación de los sepulcros de varios personeros del régimen español en el Cementerio de Espada. Por ese supuesto hecho fueron llevados a prisión y juzgados 45 de los 60 alumnos del primer año de medicina que el 23 de noviembre de 1871 realizarían una clase en el Anfiteatro Anatómico de San Dionisio, aledaño al cementerio.
Al demorarse la clase los jóvenes se pusieron a jugar entre ellos; algunos lo hicieron con el carro de trasladar los cadáveres a la sala de disección. El más joven arrancó una flor.
No pudo demostrarse durante el proceso judicial, que los estudiantes habían profanado la tumba del periodista Gonzalo Castañón, fanático defensor del colonialismo. En un primer Consejo de Guerra, las penas no fueron tan drásticas, pero los voluntarios habaneros exigían sangre y se procedió a un segundo juicio.
El fallo fue injusto. Fueron condenados a muerte los cuatro que jugaron con el carro, el que arrancó la flor, y tres que macabramente escogieron al azar entre los restantes, incluido uno que el día de los hechos estaba fuera de La Habana. Los restantes jóvenes fueron condenados: once a seis años de prisión; 20 a cuatro años; cuatro a seis meses de cárcel, y sólo dos fueron puestos en libertad.
Lo esencial del asunto es que los jóvenes no debieron ser merecedores de la pena capital porque no hicieron nada para ello, lo cual fue demostrado durante el proceso. Ellos no eran ciudadanos imparciales, sino cubanos que vivían en una isla inmersa en una guerra libertaria.
Bajo el sol ya tenue de las cuatro de la tarde del 27 de noviembre de 1871, comenzó el fusilamiento de los muchachos en la explanada de La Punta. De dos en dos, de espaldas y de rodillas fueron asesinados, porque otro calificativo no mereció aquel crimen que, a decir de Martí: “expresó el alma rencorosa y cruel de España en América”
140 años después la Patria los tiene entre sus mártires en el largo camino de su independencia. A ellos: GLORIA ETERNA.
Etiquetas:
crimen,
estudiantes,
fusilamiento,
medicina
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

