El carácter entreguista y sumiso del primer gobierno de la República de Cuba se puso de manifiesto el 22 de agosto de 1906, cuando el presidente Tomás Estrada Palma ordenó el asesinato del insigne general Quintín Banderas, quien había sido catalogado por los intervencionistas yanquis de “mambí peligroso”
¿Y por qué los yanquis tenían esa opinión del glorioso patriota cubano?… Sencillamente, porque Quintín había comprendido que los gobernantes de la recién estrenada República entregaban la isla a los Estados Unidos y por ello, en 1906 marchó nuevamente a la manigua para continuar la guerra necesaria contra los que habían traicionado la memoria del Apóstol José Martí.
Fracasada esa intentona, Banderas tenía 72 años de edad. Había nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834, pero su infancia transcurrió en la villa de El Cobre donde trabajócomo carbonero y posteriormente, a los once años de edad se inició en el oficio de albañil.
Ya joven y después de habaer encarado la difícil labor de marino en variosbuaues, Quintín regresó a Santiago de cuba donde se relacionó con varios jóvenes que se encontrarían después como mambises en la manigua entre ellos, los Maceo, Flor Crombet, los Regueiferos y Guillermón Moncada, el mayor de todos.
La guerra de independencia iniciada por Céspedes el 10 de octubre de 1868, arrastró a Quintín Banderas desde el primer momento y en tan solo ocho días de combate obtuvo los grados de cabo, hasta lograr los grados de General de División, ganado a fuerza de valor y machete durante la campaña del 95.
El mayor orgullo de Quintín, Héroe de las tres guerras, era el haber acompañado a su compadre Antonio Maceo en la protesta de Baraguá y haber marchado con sus tropas en la invasión hacia el occidente, campaña que desarrolló como Jefe de Cuerpo de Infantería del Ejército Libertador, principal arma de los patriotas.
Terminada la guerra, los cuerpos de inteligencia de los intervencionistas norteamericanos abrieron un expediente contra Quintín, donde lo acusaban de un mambí muy difícil, que tenía muchas relaciones con obreros sindicalistas, anarquistas y socialistas. Perteneció al gremio de carrtoneros y fundó el de albañiles de Santiago de Cuba.
Por esos delitos y el de ser un patriota con veguenza y honor, Quintín Banderas fue asesinado el 22 de agosto de 1906, hace01oy 113 años. De esa forma los yanquis se quitaban de encima a quien habían llamado “mambí peligroso”, por querer una Patria Libre y Soberana.
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jueves, agosto 22, 2019
viernes, julio 05, 2019
José Maceo, héroe tres guerras
José Martí lo llamó “Dios de la Guerra”. Máximo Gómez dijo de él:
“Pocos cubanos he conocido más libre, más trabajador y más valiente; y
más resuelto, ninguno”
Así era José Marcelino Maceo Grajales, el tercero de los hermanos de esa gloriosa familia santiaguera y que el 5 de julio de 1896 en un combate en Loma del Gato, antigua provincia de Oriente, rindió sus armas ante quien solo pudo hacerlo: la muerte.
José Maceo se había incorporado a la lucha por la independencia cubana en 1868 con tan sólo 19 años y dedicó 28 de los 47 que vivió a esa causa. En las maniguas orientales, en los campos y en las montañas, en los poblados y caseríos, por donde quiera que el machete redentor cargara contra el enemigo español allí estaba el brazo fuerte, el valor y el coraje de quien justamente fuera llamado el León de Oriente.
José Maceo fue un héroe de las tres guerras, libró centenares de combates gloriosos. Diez veces regó con su sangre la tierra de la patria y jamás disminuyó ni siquiera un ápice su voluntad y patriotismo.
El destierro, la prisión, la persecución, el exilio, la guerra y el infortunio, en fin, le habían educado admirablemente y de ahí que hubiese aprendido a conocer y apreciar a los hombres, no por el traje ni las palabras, ni por las formas, sino por sus hechos.
Según Máximo Gómez, José Maceo “era de un carácter insugestionable. No pedía nada y mucho menos cabía la queja en su grandeza y abnegación, pero no permitía tampoco que se le cohibieran sus derechos y sus facultades porque entonces se sentía sublevado”.
En los días anteriores a su muerte, enfrentaba una crisis con el Gobierno Civil al cual le había solicitado su renuncia como Jefe del Departamento Oriental por tildarlo de indisciplinado y racista.
El 5 de julio de 1896 sobre las once de la mañana en un combate contra dos columnas españolas en Loma del Gato, cayó José mortalmente herido de un balazo en el cráneo y otro en el pecho. A las 3 y 20 de la tarde de ese día murió. Cayó el hombre. La guerra es así, pero su ejemplo siguió en el combate hasta hoy, 123 años después cuando la Patria lo recuerda como uno de sus más grandes hijos.
Así era José Marcelino Maceo Grajales, el tercero de los hermanos de esa gloriosa familia santiaguera y que el 5 de julio de 1896 en un combate en Loma del Gato, antigua provincia de Oriente, rindió sus armas ante quien solo pudo hacerlo: la muerte.
José Maceo se había incorporado a la lucha por la independencia cubana en 1868 con tan sólo 19 años y dedicó 28 de los 47 que vivió a esa causa. En las maniguas orientales, en los campos y en las montañas, en los poblados y caseríos, por donde quiera que el machete redentor cargara contra el enemigo español allí estaba el brazo fuerte, el valor y el coraje de quien justamente fuera llamado el León de Oriente.
José Maceo fue un héroe de las tres guerras, libró centenares de combates gloriosos. Diez veces regó con su sangre la tierra de la patria y jamás disminuyó ni siquiera un ápice su voluntad y patriotismo.
El destierro, la prisión, la persecución, el exilio, la guerra y el infortunio, en fin, le habían educado admirablemente y de ahí que hubiese aprendido a conocer y apreciar a los hombres, no por el traje ni las palabras, ni por las formas, sino por sus hechos.
Según Máximo Gómez, José Maceo “era de un carácter insugestionable. No pedía nada y mucho menos cabía la queja en su grandeza y abnegación, pero no permitía tampoco que se le cohibieran sus derechos y sus facultades porque entonces se sentía sublevado”.
En los días anteriores a su muerte, enfrentaba una crisis con el Gobierno Civil al cual le había solicitado su renuncia como Jefe del Departamento Oriental por tildarlo de indisciplinado y racista.
El 5 de julio de 1896 sobre las once de la mañana en un combate contra dos columnas españolas en Loma del Gato, cayó José mortalmente herido de un balazo en el cráneo y otro en el pecho. A las 3 y 20 de la tarde de ese día murió. Cayó el hombre. La guerra es así, pero su ejemplo siguió en el combate hasta hoy, 123 años después cuando la Patria lo recuerda como uno de sus más grandes hijos.
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jueves, agosto 23, 2012
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