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jueves, abril 10, 2014

El Rubio: primer mártir cubano de la gesta boliviana

El 10 de abril de 1967 el Che anotaba en su diario de campaña en Bolivia: "Pronto llegaron las primeras noticias con un saldo desagradable: el Rubio, Jesús Suárez Gayol, estaba herido de muerte, y muerto llegó a nuestro campamento, de un balazo en la cabeza".

Así se produjo hace hoy 47 años, la muerte de un combatiente revolucionario que con casi 31 años de vida había sido valiente, optimista y fiel, no solo a la causa de la libertad de su pueblo, sino también de la Gran Patria Grande que era Latinoamérica.

Jesús Suárez Gayol había nacido el 24 de mayo de 1936 en La Habana. Sus padres eran de origen español y a la muerte de su progenitor, se trasladó con su madre a Camagüey. Allí estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza y fue organizador de la Federación de Estudiantes Secundarios y formó parte de la dirección del Movimiento 26 de Julio en esa provincia.

Matriculó la carrera de Arquitectura en la Universidad de La Habana, donde compartió inquietudes con José Antonio Echavarría.Asimismo integró las Brigadas Juveniles del Movimiento 26 de Julio. Resultó herido en una manifestación contra la dictadura de Batista y guardó prisión y sufrió torturas.

Al ser liberado Jesús Suárez Gayol fue enviado por el movimiento a Méjico con el propósito de que se incorporara a una expedición que lo trajo a Cuba en abril de 1958, por La Coloma, Pinar del Río, cumpliendo en esa provincia misiones en el llano y en las montañas, hasta que en Las Villas se incorporó a la Columna del Che, donde fue ascendido al grado de capitán por sus méritos en el combate y en la clandestinidad.

Tras el triunfo de la Revolución cumplió diversas tareas en lo militar y lo civil. Era viceministro del Azúcar cuando el Che lo llamó para que lo acompañara en la gesta de Bolivia. Algunos compañeros no estuvieron de acuerdo con esa decisión porque decían que no tenía experiencia suficiente para la guerrilla, pero después durante el entrenamiento se percataron del espíritu de sacrificio y valentía de Gayol.

El 19 de diciembre de 1966 llegó al campamento base de la guerrilla del Che en Bolivia para convertirse a partir de entonces en El Rubio, desempeñándose en la retaguardia y como explorador.

El 10 de abril de 1967 casi cuatro meses después de su incorporación al destacamento internacionalista, El Rubio, junto a Inti Peredo y otros guerrilleros tendieron una emboscada a un grupo de soldados que avanzaba por la confluencia de los ríos Iripiti y Ñancahuazú, destacándose un fuerte combate que duró pocos segundos, siendo herido mortalmente en la cabeza, Jesús Suárez Gayol quien no sobrevivió y llegó muerto al campamento del Che.

Ese día escribió el Guerrillero Heroico en su diario: "Encontramos al Rubio ya agonizando; su Garand estaba trabado y una granada, con la espoleta suelta, pero sin estallar a su lado".

Dos días más tarde, el Che volvería a anotar en su diario: "a las 6 y 30 reuní a todos los  combatientes (...) para hacer una pequeña recordación de El Rubio y significar que la primera sangre derramada fue cubana...".

Así se le recuerda hoy a 42 años de su muerte, como primer mártir cubano de la gesta boliviana.

miércoles, febrero 13, 2013

Rubén Batista, primer mártir universitario

Tras permanecer 28 días en estado agónico, el 13 de febrero de 1953 fallecía en el Hospital Calixto García, de La Habana, el estudiante universitario Rubén Batista Rubio, quien había sido herido mortalmente el 15 de enero anterior, cuando la policía disparó contra una manifestación que repudiaba la afrenta cometida contra el busto de Julio Antonio Mella, situado a pocos metros de la colina universitaria.

Rubén Batista Rubio se convertía así en el primer mártir universitario de la nueva etapa dictatorial del general Fulgencio Batista y Zaldívar, que había usurpado el poder constitucional en Cuba, en marzo de 1952, un régimen sangriento que al ser derrocado el primero de enero de 1959, dejó un saldo de más de 20 000 cubanos muertos.

El cadáver del mártir Rubén Batista fue velado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde le rindieron guardia de honor sus compañeros de estudio y luchas, así como otras prestigiosas personalidades universitarias y de la intelectualidad cubana.

El cortejo fúnebre de Rubén se convirtió en una sentida manifestación de duelo y de repudio al régimen dictatorial de Fulgencio Batista. El féretro del joven fue cubierto con una bandera cubana y trasladado en hombros desde la entrada de la necrópolis habanera hasta el lugar donde fue sepultado.

Un llamamiento emitido por la Federación Estudiantil Universitaria, la FEU, señalaba: "...Que la sangre de nuestro compañero Rubén no haya sido derramada en vano. Ella debe ser el estímulo de unión y sacrificio: Ahora más que nunca, alcemos la bandera de lucha popular contra el tirano y sus secuaces"

Ese compromiso de la FEU se hizo realidad durante los siete años de régimen dictatorial. La sangre de Rubén Batista Rubio fue la primera derramada por el estudiantado universitario cubano, pero no la única. La lista de mártires estudiantiles caídos en la lucha así lo confirma.