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jueves, marzo 12, 2015

Ataque terrorista a Refinería Hermanos Díaz

Entierro de René Rodríguez Hernández
Entierro de René Rodriguez
En la madrugada del 12 de marzo de 1961, el buque Bárbara J., procedente de Estados Unidos, se aproxima a las costas de Santiago de Cuba y lanza desde su cubierta una embarcación artillada con grueso calibre y tripulada por terroristas a las órdenes de la CIA yanqui.

Encubriéndose en la oscuridad, la llamada lancha pirata penetró en la bahía santiaguera y disparó sobre las instalaciones de la Refinería Hermanos Díaz, entidad que perteneció al monopolio petrolero norteamericano "Texaco" y que fue nacionalizada por la Revolución cubana.

Desde la Refinería el sorpresivo ataque fue repelido por sus defensores, acción en la que resultó muerto el marinero René Rodríguez Hernández, quien formaba parte de la guardia revolucionaria que protegía ese importante objetivo económico.

Al morir aquel día de marzo de 1961 René contaba con 26 años de edad. Era casado y padre de cuatro hijos, algunos de los cuales seguramente no lo recuerden por ser muy pequeños.

Tengo la certeza de que el marinero René Rodríguez Hernández, cayó como él hubiese deseado, defendiendo las conquistas de la Revolución que él mismo ayudó a forjar desde el Ejército Rebelde, a consolidar con sus acciones revolucionarias y abonara con su sangre generosa enfrentando al enemigo.

Por René Rodríguez Hernández y por todos los caídos por la Patria en acciones terroristas, el pueblo de Cuba siempre ha demandado justicia.

lunes, abril 15, 2013

Ataque a aeropuertos cubanos en 1961

Poco minutos antes de las seis de la mañana del 15 de abril de 1961, un puesto de observación de la entonces Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, avisaba al país: "Aviones sospechosos han sobrevolado la zona".

No había transcurrido un cuarto de hora desde el aviso, cuando la base aérea de San Antonio de los Baños y los aeropuertos de "Ciudad Libertad", en la capital y "Antonio Maceo", en Santiago de Cuba, eran bombardeados sorpresivamente por varias aeronaves del tipo B-26.

Los primeros minutos fueron muy confusos porque las naves aéreas exhibían insignias cubanas. Pero el engaño duró poco tiempo y rápidamente desde tierra, recibieron la respuesta de los jóvenes artilleros, muchos de ellos con apenas 15 años, encargados de la protección de esas instalaciones, los que con sus fuegos certeros pusieron en fuga a los atacantes.

El objetivo de los ataques era uno: destruir en tierra la maltrecha Fuerza Aérea Rebelde, que para esta fecha sólo disponía de unos pocos aviones heredados del régimen anterior. Algunos de ellos fueron destruidos, pero la mayoría se protegieron debido a la heroica acción de pilotos y mecánicos.

Sin embargo, los atacantes en su misión traidora lograron causar un número de bajas entre los defensores de las instalaciones, de los cuales siete perdieron sus vidas y uno de ellos, el miliciano Eduardo García Delgado antes de morir dejó escrito con su sangre en una pared el nombre de Fidel, lo que devino en símbolo de la voluntad de los jóvenes artilleros de defender al costo de sus propias vidas la misión asignada por la Revolución.

En Santiago de Cuba, el ataque pudo convertirse en una tragedia de marca mayor, porque en la pista del aeropuerto "Antonio Maceo", un avión civil de pasajeros debía ser cargado pocos minutos después del ataque. De demorarse algo más la acción hubiera sorprendido a todos dentro de la nave, que resultó incinerada en la pista. Esa misma mañana, en Naciones Unidas, el canciller cubano Raúl Roa, acusaba al gobierno norteamericano como culpable de la agresión y Cuba lograba insertar en la sesión de la Asamblea General de la ONU su denuncia.

El Gobierno Revolucionario de Cuba, en su primer comunicado, ordenaba la movilización de todas las unidades del Ejército Rebelde y las Milicias. "Si este ataque fuera el preludio de una invasión — indicaba el parte—, el país en pie de lucha resistirá y destruirá con manos de hierro a cualquier fuerza que intente desembarcar en nuestra tierra".

Así comenzó hace 52 años, el 15 de abril de MIL 961, la historia de la primera derrota del imperialismo norteamericano en América.


odavía de noche, a decenas de millas de Cuba, varios aviones del tipo B-26 despegaban de una base secreta de la CIA, donde habían sido debidamente camuflados con falsas siglas de las FAR y banderas cubanas en su cola.

lunes, mayo 28, 2012

Ejército Rebelde preparanco acción de ataque al cuartel del Uvero
Por Margarita Piedra Cesar

El 28 de mayo de 1957 apenas cinco meses después de establecerse en la Sierra Maestra, el Ejército Rebelde libró su más importante, riesgoso y difícil combate al atacar el cuartel de El Uvero, ubicado a orillas de la costa de esa localidad suroriental, que servía de punto de embarque de madera con destino a Santiago de Cuba.

Según el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien dirigió personalmente la acción, la misma se realizó en solidaridad con los expedicionarios del yate Corynthia, que habían desembarcado por la costa norte sin coordinarlo con nadie, pero eran compatriotas en dificultades y una forma de ayudarlos era realizando una acción bien audaz, que desde el punto de vista militar no era la más conveniente, pues esta unidad enemiga estaba bien atrincherada y no distante de la zona del movimiento de la guerrilla.

El ataque al cuartel de El Uvero se realizó en pleno día y se prolongó casi por tres horas y en el murió o fue herido un tercio de los participantes, ya que el enemigo una vez restablecido de la sorpresa y a pesar de sus bajas, combatió con ardor hasta que decidieron rendirse.

Durante el combate el ejército de la dictadura tuvo once muertos además de 16 prisioneros y 19 heridos, entre estos últimos el Teniente Jefe del cuartel. Por su parte el Ejército Rebelde perdió siete combatientes y 8 resultaron heridos, varios de gravedad.

En total se ocuparon 95 fusiles, de ellos 14 Garand semiautomáticos, 30 Springfield, un fusil ametralladora Browming, cerca de 6 000 balas y numerosa vitualla de campaña las cuales sirvieron para fortalecer la guerrilla y más tarde crear la segunda columna del Ejército Rebelde.

En carta dirigida a Frank País sobre la acción de El Uvero Fidel le señaló: “Todo lo que se diga sobre la valentía con que lucharon no acertaría a describir el heroísmo de nuestros combatientes”, mientras que el Che lo calificaba como el combate donde “el Ejército Rebelde alcanzó la mayoría de edad, pues a partir de ese momento creció la moral, decisión y esperanza del triunfo definitivo por la libertad”

El combate de El Uvero el 28 de mayo de 1857 demostró una vez más que la victoria siempre será de los que luchan por la justicia, y así se le recuerda hoy en el Aniversario 54 de aquella audaz acción.

domingo, marzo 13, 2011

Recordando el 13 de marzo de 1957

Por Margarita Piedra Cesar

Después del asalto al cuartel Moncada en 1953, y de la salida de Fidel del presidio en 1955, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias del país se hacía imprescindible, para la lucha final contra el poder dictatorial imperante.

Esa unidad era vital para que no sucediera lo del 1868, con el Pacto del Zanjón; para que no se escamoteara la victoria como en el 1895; para que no suspiraran por ella los combatientes, como en la lucha contra la dictadura de Machado, antes y después de 1933.

En febrero de 1956 la Federación Estudiantil Universitaria, FEU, crea el Directorio Revolucionario, que sería su organización insurreccional, para la acción necesaria que derrocara a la tiranía batistiana y para el establecimiento de un estado revolucionario.

En agosto de 1956, el presidente de la FEU, y secretario general del Directorio Revolucionario, José Antonio Echeverría, viaja a Méjico y se entrevista con Fidel, para coordinar tales acciones.

Y como parte de esas acciones, el 13 de marzo de 1957 el Directorio Revolucionario ejecuta el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj.

La primera, el asalto a Palacio, la ejecutan medio centenar de jóvenes y combatientes. Fue un ataque por sorpresa a la guarida del tirano que llegó casi hasta el despacho del mismo dictador, pero la resistencia de la guarnición les hizo retroceder haciendo fracasar el empeño.

La toma de Radio Reloj fue encabezada por el propio presidente de la FEU, José Antonio Echeverría, quien leyó una alocución al pueblo de Cuba, hasta que fue cortada la transmisión. Cuando se retiraba de esa misión, el dirigente estudiantil fue abatido por las balas de los esbirros.

El asalto a Palacio y la toma de Radio Reloj, no tuvieron el éxito esperado, pero conmocionaron a los cubanos de entonces y les indicaron que el movimiento estudiantil no estaba ajeno al propósito de establecer en el país la libertad y la justicia social.

En su alocución antes de morir, José Antonio Echeverría dijo: "Si caemos que nuestra sangre señale el camino de la libertad".

Hoy el pueblo disfruta a plenitud de esa libertad y la defiende teniendo como ejemplo la sangre derramada por líder estudiantil y demás mártires, que ofrendaron sus vidas un día como hoy para que la Patria fuera siempre libre e independiente.