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sábado, septiembre 24, 2016
jueves, marzo 31, 2016
Fundación Imprenta Nacional, hecho trascendental de la cultura cubana
En
esta ocasión invitamos a los lectores a fabular un poco junto a nosotros.
Hagámonos la idea de que hace 57 años, desde un lugar de La Mancha, en la
lejana España, montó en su famélico caballo Rocinante el Ingenioso Hidalgo Don
Quijote, para en compañía de su inseparable escudero Sancho Pansa, viajar hasta
la pequeña ínsula caribeña llamada Cuba, donde serían protagonistas de un
momento fundacional.
Es
así como el 31 de marzo de 1959 Don Quijote de la Mancha, repetido 400 mil
veces en letras y libros, llegó a las manos de igual cantidad de cubanos de
todos los sexos y edades, para compartir con ellos su excéntricas aventuras,
gracias a la Imprenta Nacional creada por la Revolución en una fecha como esta,
para que todos pudiéramos leer y crecer en educación y cultura.
Después
de esta modesta edición de 400 mil ejemplares del Ingenioso Hidalgo Don Quijote
de la Mancha se publicarían muchas otras obras de la literatura universal, que
habían estado vedadas a las capas más humildes de la población que no tenían
acceso a las bibliotecas, y mucho menos a la compra de libros.
Esa
edición de Don Quijote, joya de la literatura hispanoamericana y universal de
Miguel de Cervantes y Saavedra, publicada en dos tomos, se comercializó al
precio de 25 centavos, al igual que el resto de las ediciones de otros autores
universales, siempre con un precio asequible a todos incluso a los más modestos
hogares.
Asimismo,
la labor de la Imprenta Nacional fue decisiva en la preparación y publicación
de toda la base de estudio, como las cartillas y manuales utilizadas en el gran
suceso educacional que fue en 1961, la gran Campana Nacional de la
Alfabetización, que abrió las puertas del saber a casi un millón de cubanas y
cubanos que hasta entonces eran analfabetos.
A la
Imprenta Nacional le siguió la Editora Nacional y más adelante el Instituto
del Libro, creado en 1967, que fueron
los pilares sobre los cuales se asienta hoy gran parte de la literatura y la
cultura cubanas, contando con más de un centenar de editoriales, incluidas las
de todos los municipios del país.
La
expresión máxima del libro cubano llega hoy día a través de la Feria del Libro,
que se celebra anualmente en todas las provincias del país, y que son visitadas
por millones de personas que adquieren millones de ejemplares, lo cual confirma
la sabia decisión de haber creado el 31 de marzo de 1959, alentado por el
Comandante en Jefe Fidel Castro la Imprenta Nacional para que nuestro pueblo
pudiera leer y crecer en inteligencia, educación y cultura, lo que a decir de
José Martí, es ser más libres.
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viernes, diciembre 04, 2015
Contrarrevolucionario Karel Becerra convoca a ocupación de embajada cubana en Costa Rica
jueves, 3 de diciembre de 2015
| Dios los hace y USA los une: los provocadores Karel Becerra y María Corina Machado |
Tal
como lo denunciamos ayer, el contrarrevolucionario Karel Becerra, secretario de
Relaciones Internacionales del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID),
publicó hoy en el sitio Cubanet -https://www.cubanet.org-
un artículo titulado “Los cuatro mil”, en el que incita a los cubanos varados
en Costa Rica a asaltar la embajada cubana en ese país.
El
contrarrevolucionario emplea diversos términos para crear un serio conflicto
diplomático entre Cuba y la nación centroamericana.
¿Qué hacer entonces?- se pregunta en el referido
artículo. Luego expone su idea sobre la provocación:
“Toda estrategia tiene
riesgos, y en este caso el riesgo es tan alto que puede hacer tambalear el
régimen comunista. Con detenimiento observamos que la solución del conflicto
también está manos del grupo perjudicado –y a la vez más beneficiado–, los
cuatro mil cubanos varados en Costa Rica. Sólo
depende de que decidan tomar el destino por sus manos.
Desde
la embajada, los cuatro mil podrán ejercer presión sobre La Habana, para que
ordene liberar el paso hacia Nicaragua. Para el
régimen será un conflicto perdedor-perdedor, pues de no ceder aflorará al mundo
su verdadera naturaleza y desprecio por las clases más bajas y empobrecidas de
los cubanos.
En
caso de ceder, empoderará a los cuatro mil como individuos, permitiendo que
este conflicto pueda tomarse como ejemplo en otros puntos del mundo, donde los
cubanos emigrantes son mayoría.”
Para los cuatro mil la
relación es ganador-ganador, pasando del papel de victimas a individuos
empoderados que toman las riendas de su destino. Solucionarán el problema más
urgente, el libre paso a través de la frontera, pero sobre todo, con esa acción
garantizarían con total y absoluta seguridad su entrada a los EUA bajo la
figura de asilados políticos. No importa cuánto tiempo dure el conflicto,
tendrán su entrada final asegurada.
Por último, su actitud sería
un apoyo moral muy fuerte para los defensores de la Ley de Ajuste Cubano,
garantizando con 100% de certeza que ésta dure hasta su llegada al único país
que les otorga derechos y los convierte en humanos, los EUA. Hermanos, el momento es de ustedes y el
momento es ahora.”
La
incitación está clara y sobran los comentarios. Otra vez los hechos nos dan la
razón y la denuncia ha sido oportuna. ¿Qué harán las autoridades ante tal
provocación?
Percy
Francisco Alvarado Godoy
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miércoles, julio 01, 2015
viernes, febrero 07, 2014
Ana Betancourt, una cubana que se adelantó a su época
Son muchas las mujeres cubanas que a lo largo de nuestra historia revolucionaria desde 1868 en que se inició el proceso independentista hasta nuestros días, han estado junto al hombre compartiendo las luchas por la libertad, incluso con las armas en las manos.
Y entre esas mujeres sobresale la insigne patriota camagüeyana Ana Betancourt, que fue la primera en alzar su voz en 1869 para pedir la emancipación de la mujer y que falleciera un día como hoy, 7 de febrero de 1901, en Madrid, España.
Ana Betancourt había nacido en diciembre de 1832 en la entonces ciudad de Puerto Príncipe, hoy Camagüey, casándose a los 22 años de edad con Ignacio Mora de la Pera, uno de los primeros camagüeyanos en incorporarse a la lucha independentista, iniciada el 10 de octubre de 1868, a quien la esposa seguiría a los campos insurrectos tiempo después.
En abril de 1869 se celebra en Guáimaro, poblado camagüeyano, la primera Asamblea Constituyente de la República de Cuba en Armas, a la que asiste con otros jóvenes de Las Villas, Camagüey y Oriente. Allí presencia los debates y al terminar la misma, se celebra un mitin donde alza su voz clara y vibrante para señalar: "La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en la que una revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas (...) ¡Llegó el momento delibertar a la mujer!".
Y cuentan que admirado por las palabras de aquella heroina, Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de la lucha y Presidente de la República en Armas, comentó cómo aquella mujer se había ganado un lugar en la historia porque adelantándose a su siglo, había pedido en Cuba la emancipación de la mujer.
Otro hecho que permite valorar la talla revolucionaria de Ana Betancourt, es cuando estando prisionera de los españoles en 1871 pidieron que le escribiera a su esposo Ignacio Mora para que se entregara a la jefatura militar colonialista, o por el contrario sería fusilada, a lo que ella respondió: "prefiero ser la viuda de un hombre de honor que la esposa de un hombre sin dignidad y mancillado".
Ana Betancourt logró escapar del presidio y se escondió en La Habana donde fue apresada y desterrada de la isla. Viajó por varios países, sufrió privaciones y necesidades y conoció de la muerte de su amado esposo Ignacio, fusilado por los colonialistas.
Se asentó finalmente en Madrid residiendo en la casa de una hermana que convirtió en centro de conspiración y ayuda a la revolución martiana de 1895. En la capital española falleció un dia como hoy a la edad de 69 años, lejos de la patria intervenida entonces por los que ella había llamado: "perros yanquis que nos hacen todo el mal que pueden".
Por gestiones de otra heroina cubana, Celia Sánchez Manduley, los restos de Ana Betancourt fueron trasladados a Cuba, el 28 de septiembre de 1968 y luego de rendirle los honores correspondientes, fueron sepultados en el Panteón de las FAR, en La Habana, donde descansan en la tierra donde una revolución nueva, como era su deseo, rompió los yugos que ataban a la mujer y la hizo libre para siempre. Su deseo fue cumplido.
Y entre esas mujeres sobresale la insigne patriota camagüeyana Ana Betancourt, que fue la primera en alzar su voz en 1869 para pedir la emancipación de la mujer y que falleciera un día como hoy, 7 de febrero de 1901, en Madrid, España.
Ana Betancourt había nacido en diciembre de 1832 en la entonces ciudad de Puerto Príncipe, hoy Camagüey, casándose a los 22 años de edad con Ignacio Mora de la Pera, uno de los primeros camagüeyanos en incorporarse a la lucha independentista, iniciada el 10 de octubre de 1868, a quien la esposa seguiría a los campos insurrectos tiempo después.
En abril de 1869 se celebra en Guáimaro, poblado camagüeyano, la primera Asamblea Constituyente de la República de Cuba en Armas, a la que asiste con otros jóvenes de Las Villas, Camagüey y Oriente. Allí presencia los debates y al terminar la misma, se celebra un mitin donde alza su voz clara y vibrante para señalar: "La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en la que una revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas (...) ¡Llegó el momento delibertar a la mujer!".
Y cuentan que admirado por las palabras de aquella heroina, Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de la lucha y Presidente de la República en Armas, comentó cómo aquella mujer se había ganado un lugar en la historia porque adelantándose a su siglo, había pedido en Cuba la emancipación de la mujer.
Otro hecho que permite valorar la talla revolucionaria de Ana Betancourt, es cuando estando prisionera de los españoles en 1871 pidieron que le escribiera a su esposo Ignacio Mora para que se entregara a la jefatura militar colonialista, o por el contrario sería fusilada, a lo que ella respondió: "prefiero ser la viuda de un hombre de honor que la esposa de un hombre sin dignidad y mancillado".
Ana Betancourt logró escapar del presidio y se escondió en La Habana donde fue apresada y desterrada de la isla. Viajó por varios países, sufrió privaciones y necesidades y conoció de la muerte de su amado esposo Ignacio, fusilado por los colonialistas.
Se asentó finalmente en Madrid residiendo en la casa de una hermana que convirtió en centro de conspiración y ayuda a la revolución martiana de 1895. En la capital española falleció un dia como hoy a la edad de 69 años, lejos de la patria intervenida entonces por los que ella había llamado: "perros yanquis que nos hacen todo el mal que pueden".
Por gestiones de otra heroina cubana, Celia Sánchez Manduley, los restos de Ana Betancourt fueron trasladados a Cuba, el 28 de septiembre de 1968 y luego de rendirle los honores correspondientes, fueron sepultados en el Panteón de las FAR, en La Habana, donde descansan en la tierra donde una revolución nueva, como era su deseo, rompió los yugos que ataban a la mujer y la hizo libre para siempre. Su deseo fue cumplido.
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lunes, octubre 14, 2013
En Segundo Frente inició la Jornada de la Cultura Cubana
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jueves, marzo 14, 2013
Patria: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
A Partir de 1992 en que se cumplió el centenario de la publicación por José Martí del Periódico Patria, cuyo primer número circuló el 14 de marzo de 1892, en New York, la familia de la prensa cubana escogió esa fecha para celebrar su día y rendirle así homenaje a esa trinchera de ideas que constituyó esa publicación martiana y sobre todo, a quien fue su alma, nuestro José Martí.
Aunque no siempre apareció un día fijo a la semana, Patria se concibió como un semanario buscado dentro y fuera de Cuba con fervor. Su tirada, al menos en los primeros años, fue de 1 500 ejemplares que se multiplicaban de mano en mano, en la emigración y en la isla. Patria fue un periódico de clase, no cabe dudas, pero fue sobre todo, un periódico de los pobres, de aquellos que no tenían nada y necesitaban un arma tan poderosa para su lucha. De ahí que Martí dijera que: "Haber luchado por los humildes merece honra"
Patria fue también el órgano de la unidad de todos los revolucionarios de Cuba, para luchar por su libertad y su independencia. Por eso, Martí precisó que Patria aparecía en momentos de peligro para "velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por el desorden"
No debe pasarse por alto, que si bien Patria pudo comenzar a circular fue gracias al esfuerzo económico de cubanos y puertorriqueños partidarios fervientes de la independencia de las islas hermanas. Y también debemos recordar, que fue en la sección "En Casa", del periódico Patria, donde el 26 de enero de 1895, José Martí expresó su pensamiento internacionalista al señalar: "Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y aquella en que nos tocó nacer"
"Honrar Honra", como expresara Martí, nada más justo entonces que los cubanos hayamos escogido el 14 de marzo, fundación del Periódico Patria, para festejar el Día de la Prensa Cubana y para homenajear a los periodistas y todos los que de una forma u otra laboran en los medios de difusión teniendo como premisa el lema que destacaba esa publicación martiana: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
De ese modo se entrelazan las luchas de ayer, las de hoy y se afirma la fidelidad de los trabajadores de la prensa cubana a la causa de la Patria y la Revolución que nos legaron nuestros mambises y que el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo verdaderamente libre e invencible.
Aunque no siempre apareció un día fijo a la semana, Patria se concibió como un semanario buscado dentro y fuera de Cuba con fervor. Su tirada, al menos en los primeros años, fue de 1 500 ejemplares que se multiplicaban de mano en mano, en la emigración y en la isla. Patria fue un periódico de clase, no cabe dudas, pero fue sobre todo, un periódico de los pobres, de aquellos que no tenían nada y necesitaban un arma tan poderosa para su lucha. De ahí que Martí dijera que: "Haber luchado por los humildes merece honra"
Patria fue también el órgano de la unidad de todos los revolucionarios de Cuba, para luchar por su libertad y su independencia. Por eso, Martí precisó que Patria aparecía en momentos de peligro para "velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por el desorden"
No debe pasarse por alto, que si bien Patria pudo comenzar a circular fue gracias al esfuerzo económico de cubanos y puertorriqueños partidarios fervientes de la independencia de las islas hermanas. Y también debemos recordar, que fue en la sección "En Casa", del periódico Patria, donde el 26 de enero de 1895, José Martí expresó su pensamiento internacionalista al señalar: "Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y aquella en que nos tocó nacer"
"Honrar Honra", como expresara Martí, nada más justo entonces que los cubanos hayamos escogido el 14 de marzo, fundación del Periódico Patria, para festejar el Día de la Prensa Cubana y para homenajear a los periodistas y todos los que de una forma u otra laboran en los medios de difusión teniendo como premisa el lema que destacaba esa publicación martiana: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
De ese modo se entrelazan las luchas de ayer, las de hoy y se afirma la fidelidad de los trabajadores de la prensa cubana a la causa de la Patria y la Revolución que nos legaron nuestros mambises y que el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo verdaderamente libre e invencible.
sábado, octubre 20, 2012
20 de Octubre: Día de la Cultura Cubana
En la mitología griega, martes es el Dios de la Guerra. Entre los españoles supersticiosos, martes es un día fatal. Y era martes aquel 20 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes y su bisoña tropa estaban victoriosamente en Bayamo y los españoles abandonaban la ciudad. Comenzaba a vivir la nación cubana.
Entre la tropa de Céspedes, a caballo, cubierto por el polvo y negro por el humo de la pólvora de la reciente batalla, venía Perucho Figueredo a quien la gente comenzó a pedirle pusiera letra a la marcha que él había compuesto y que todos tarareaban. Cuentan que desde su montura dio a conocer las cinco estrofas de la marcha y aquellos versos corrieron de boca en boca por la ciudad, como la misma pólvora que le había hecho libre.
Entonces, hombres, mujeres y niños, el pecho inflamado y con las lágrimas sacando a relucir los fuegos del alma, comenzaron a cantar a viva voz: "Al combate corred bayameses,/que la Patria os contempla orgullosa…"
La gente llamó a esa marcha "La Bayamesa". Nacía así en el fragor del combate por la independencia, nuestra cultura.
Nación y cultura se unieron ese día en un mismo abrazo, para convertirse en un concepto inseparable a lo largo de la historia de Cuba, un concepto que habla de rebeldía, de música y poesía, nacido en el combate por la libertad. Ese momento cumbre de nuestra Patria, nuestra cultura y nuestro Himno lo describió más tarde José Martí así: "… a sus acordes, en la hora más bella y solemne de nuestra Patria, se alzó el decoro dormido en el pecho de los hombres…"
Y para siempre despierto, ese decoro acompañó a los cubanos en su epopeya homérica de más de un siglo, para llegar a ese otro momento cumbre del Primero de Enero de 1959, en que La Bayamesa de Perucho Figueredo y el himno de todos los cubanos, llenó de gloria a la Patria, para resonar siempre como aquel 20 de octubre del 68. Y se reafirmaba sí nuestra cubanía y la dimensión histórica de un pueblo creador y culto, que en su defensa, está dispuesto a entonar siempre a viva voz y con los fuegos del alma, el legado de aquella marcha.
"No temáis una muerte gloriosa/ que morir por la Patria es vivir"
Entre la tropa de Céspedes, a caballo, cubierto por el polvo y negro por el humo de la pólvora de la reciente batalla, venía Perucho Figueredo a quien la gente comenzó a pedirle pusiera letra a la marcha que él había compuesto y que todos tarareaban. Cuentan que desde su montura dio a conocer las cinco estrofas de la marcha y aquellos versos corrieron de boca en boca por la ciudad, como la misma pólvora que le había hecho libre.
Entonces, hombres, mujeres y niños, el pecho inflamado y con las lágrimas sacando a relucir los fuegos del alma, comenzaron a cantar a viva voz: "Al combate corred bayameses,/que la Patria os contempla orgullosa…"
La gente llamó a esa marcha "La Bayamesa". Nacía así en el fragor del combate por la independencia, nuestra cultura.
Nación y cultura se unieron ese día en un mismo abrazo, para convertirse en un concepto inseparable a lo largo de la historia de Cuba, un concepto que habla de rebeldía, de música y poesía, nacido en el combate por la libertad. Ese momento cumbre de nuestra Patria, nuestra cultura y nuestro Himno lo describió más tarde José Martí así: "… a sus acordes, en la hora más bella y solemne de nuestra Patria, se alzó el decoro dormido en el pecho de los hombres…"
Y para siempre despierto, ese decoro acompañó a los cubanos en su epopeya homérica de más de un siglo, para llegar a ese otro momento cumbre del Primero de Enero de 1959, en que La Bayamesa de Perucho Figueredo y el himno de todos los cubanos, llenó de gloria a la Patria, para resonar siempre como aquel 20 de octubre del 68. Y se reafirmaba sí nuestra cubanía y la dimensión histórica de un pueblo creador y culto, que en su defensa, está dispuesto a entonar siempre a viva voz y con los fuegos del alma, el legado de aquella marcha.
"No temáis una muerte gloriosa/ que morir por la Patria es vivir"
jueves, agosto 23, 2012
La mujer cubana de ayer y la de hoy
El 14 de abril de 1869 en la Asamblea Constituyente de de la República en Armas que se celebró en Guáimaro, Camagüey, alzó su voz la ilustre patriota Ana Betancourt para decir: “La mujer cubana en el rincón tranquilo y oscuro del hogar espera paciente y resignada la hora hermosa en que una Revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas: Llegó el momento de liberar a la mujer”
La Revolución de Céspedes no fue posible, la Revolución de Martí tampoco, y la primera República que se proclamó en Cuba, el 20 de mayo de 1902 nisiquiera tuvo en cuenta a las mujeres, porque ni el derecho al voto electoral se le concedió y mucho menos el derecho a la igualdad social y laboral, siguiendo a la espera en el rincón oscuro y tranquilo de su hogar.
Pasaron más de 90 años para que aquel anhelo de Ana Betancourt en Guáimaro se hiciera realidad el primer día de Enero de 1959 cuando en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba el Comandante en Jefe al proclamar la Revolución dijo: “La mujer es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en otro muchos aspectos de la vida”
Un año y siete meses después de esas palabras Fidel, el 23 de agosto de 1960, en el Teatro de la CTC en La Habana, se constituía la Federación de Mujeres Cubanas. Entonces dijo el líder revolucionario: (…) Este paso que han dado las mujeres cubanas es una victoria más de nuestro pueblo, una fuerza más de nuestro pueblo (…) una fuerza decisiva para la Revolución”. La organización nacida ese día, encabezada por la heroína Vilma Espín, fue la que rompió el yugo que ataba a las mujeres durante siglos y les desató las alas para que ellas volaran libremente tan alto como fueran capaces de hacerlo.
Hoy 52 años después de aquel 23 de agosto de 1960, no hay un país en el mundo que pueda contar con sus mujeres para llevara adelante cualquier tarea por difícil que esta sea, en la economía, las ciencias, la cultura, la educación, la salud, la defensa, la agricultura y muchas más.
Basta solo decir que si antes de 1959 las mujeres constituían el 12 por ciento de la fuerza laboral activa del país en sentido general, hoy ellas representan el 47 por ciento de todos los trabajadores cubanos estatales y constituyen el 66 por ciento de la fuerza profesional y técnica de la nación y el 56 por ciento de la científica, siendo también mayoría en sectores como la salud y la educación.
Ejemplos pueden citarse muchos, pero los cubanos todos sabemos quienes son nuestras mujeres, que todavía les queda mucho camino por andar para liberarse totalmente y alcanzar con sus manos las estrellas de un futuro mucho más luminoso, guiadas siempre por la aguerrida FMC y por el recuerdo eterno de Vilma Espín Guillois y el aliento del Comandante en Jefe Fidel Castro, sus creadores.
La Revolución de Céspedes no fue posible, la Revolución de Martí tampoco, y la primera República que se proclamó en Cuba, el 20 de mayo de 1902 nisiquiera tuvo en cuenta a las mujeres, porque ni el derecho al voto electoral se le concedió y mucho menos el derecho a la igualdad social y laboral, siguiendo a la espera en el rincón oscuro y tranquilo de su hogar.
Pasaron más de 90 años para que aquel anhelo de Ana Betancourt en Guáimaro se hiciera realidad el primer día de Enero de 1959 cuando en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba el Comandante en Jefe al proclamar la Revolución dijo: “La mujer es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en otro muchos aspectos de la vida”
Un año y siete meses después de esas palabras Fidel, el 23 de agosto de 1960, en el Teatro de la CTC en La Habana, se constituía la Federación de Mujeres Cubanas. Entonces dijo el líder revolucionario: (…) Este paso que han dado las mujeres cubanas es una victoria más de nuestro pueblo, una fuerza más de nuestro pueblo (…) una fuerza decisiva para la Revolución”. La organización nacida ese día, encabezada por la heroína Vilma Espín, fue la que rompió el yugo que ataba a las mujeres durante siglos y les desató las alas para que ellas volaran libremente tan alto como fueran capaces de hacerlo.
Hoy 52 años después de aquel 23 de agosto de 1960, no hay un país en el mundo que pueda contar con sus mujeres para llevara adelante cualquier tarea por difícil que esta sea, en la economía, las ciencias, la cultura, la educación, la salud, la defensa, la agricultura y muchas más.
Basta solo decir que si antes de 1959 las mujeres constituían el 12 por ciento de la fuerza laboral activa del país en sentido general, hoy ellas representan el 47 por ciento de todos los trabajadores cubanos estatales y constituyen el 66 por ciento de la fuerza profesional y técnica de la nación y el 56 por ciento de la científica, siendo también mayoría en sectores como la salud y la educación.
Ejemplos pueden citarse muchos, pero los cubanos todos sabemos quienes son nuestras mujeres, que todavía les queda mucho camino por andar para liberarse totalmente y alcanzar con sus manos las estrellas de un futuro mucho más luminoso, guiadas siempre por la aguerrida FMC y por el recuerdo eterno de Vilma Espín Guillois y el aliento del Comandante en Jefe Fidel Castro, sus creadores.
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