Con los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes, de Bayamo por los jóvenes de la Generación del Centenario, se iniciaba una nueva etapa de la lucha de la Revolución cubana, continuadora histórica de las gestas independentistas anteriores: La Demajagua en 1868, la Guerra Chiquita, de 1879 y el Grito de Baire en 1895.
Sin embargo ninguna de estas cruentas guerras independentistas cubanas alcanzaron el objetivo supremo por los cuales se combatió en su conjunto durante casi 15 años, la independencia de España y la formación de una República “con todos y para el bien de todos”, que transformara desde sus propias raíces la estructura socio-económica conformada en la isla por el colonialismo español, dando paso a un estado nacional dueño de su propio destino.
La intervención militar norteamericana de julio de 1898 dio al traste con esos sueños y vino a agravar más los males heredados del colonialismo español, pues bajo las botas del imperio yanqui nació en 1902 una República que nada tenía de independiente y si mucho de esclava. Vino al mundo atada de pies y manos por la Enmienda Platt, dependiente en su totalidad de los intereses económicos norteamericanos; amén de la imposición de un sistema democrático al estilo “Made in USA.
Durante la propia conformación de la República, aún sin nacer ésta, Estados Unidos dio muestra de cual sería su papel en el nuevo Estado que se proyectaba al imponerle a la primera Constitución la fatídica Enmienda Platt, que le otorgaba el derecho de intervenir militarmente en la isla cuando lo estimase conveniente; además de imponer la elección de un primer Presidente, Tomás Estrada Palma, quien respondió ciegamente a los intereses del imperio y por demás, traidor a los ideales martianos al disolver el Partido Revolucionario Cubano creado por Martí que dirigía hasta el término de la guerra.
Bajo la tutela del imperio norteamericano el primer Presidente cubano, reelecto nuevamente en 1906, no pudo resolver ninguno de los problemas más acuciantes heredados del colonialismo como fueron los de la salud, la educación, la discriminación de la mujer, el desempleo, la protección del campesinado del latifundismo, eliminar a máximo la conducción del país de mono-productor azucarero y apelar al mercado externo para evitar la dependencia excesiva de Estados Unidos.
Desde 1902 hasta 1952, en los primeros 50 años de República, ninguno de los once Presidentes que tuvo el país pudo resolver esos problemas. Sólo el llamado Gobierno de los 100 Días, surgido tras la derrota de la dictadura de Gerardo Machado, intentó algunas medidas de carácter popular pero no por mucho tiempo, pues en 1934 fue depuesto por el Coronel Fulgencio Batista, entonces Jefe del Ejército, que a partir de ese momento se convertiría en un siniestro personaje de nuestra historia.
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miércoles, julio 10, 2019
sábado, mayo 30, 2015
miércoles, mayo 06, 2015
martes, enero 27, 2015
Millones de luces iluminarán el altar de la patria
Y esta noche
del 27 de enero serán millones las luces de las antorchas que todo un
pueblo llevará en sus manos para expandir su abrazadora iluminación, por
todos los caminos que conducen al recuerdo de nuestro Héroe Nacional
José Martí, en el aniversario 162 de su natalicio.
La de esta noche será como la
prolongación de aquella otra marcha de las antorchas de hace 62 años,
cuando los jóvenes de la Generación del Centenario bajaron de la
escalinata de la Universidad de La Habana para recorrer las calles de la
capital, no por el solo hecho de la conmemoración martiana, sino porque
sentían y vivían en doloroso trance que oscurecía los destinos de la
patria y era necesario encender de nuevo la luz que la alumbrara.Unos meses después, en la madrugada del 26 de julio de 1953, poco antes de la cita gloriosa con el Moncada, el Manifiesto a la Nación de aquella juventud que horas más tarde se inmolaría al pie de la tumba del Apóstol proclamaría: “el 28 de enero nació un hombre luz”
Desde entonces, no hubo más oscuridad porque la luz de ese hombre, no solo irradió destellos de esperanza por todas nuestras calles y espacios, sino que asaltó los muros que impedían a Cuba levantarse por siempre en busca de la libertad que él nos enseñó a conquistar hasta con los dientes si era preciso.
José Martí es hoy y será por siempre ese hombre luz de aquella marcha de las antorchas del día antes del centenario de su natalicio; es y será por siempre ese hombre luz que alumbró los muros del cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953; y es y será por siempre el hombre que nos traerá cada día la primera luz del sol cuando baja del Turquino, para iluminar la gloriosa isla en su eterna revolución martiana con todos y para el bien de todos.
Millones de luces iluminarán el altar de la patria
Y esta noche
del 27 de enero serán millones las luces de las antorchas que todo un
pueblo llevará en sus manos para expandir su abrazadora iluminación, por
todos los caminos que conducen al recuerdo de nuestro Héroe Nacional
José Martí, en el aniversario 162 de su natalicio.
La de esta noche será como la
prolongación de aquella otra marcha de las antorchas de hace 62 años,
cuando los jóvenes de la Generación del Centenario bajaron de la
escalinata de la Universidad de La Habana para recorrer las calles de la
capital, no por el solo hecho de la conmemoración martiana, sino porque
sentían y vivían en doloroso trance que oscurecía los destinos de la
patria y era necesario encender de nuevo la luz que la alumbrara.Unos meses después, en la madrugada del 26 de julio de 1953, poco antes de la cita gloriosa con el Moncada, el Manifiesto a la Nación de aquella juventud que horas más tarde se inmolaría al pie de la tumba del Apóstol proclamaría: “el 28 de enero nació un hombre luz”
Desde entonces, no hubo más oscuridad porque la luz de ese hombre, no solo irradió destellos de esperanza por todas nuestras calles y espacios, sino que asaltó los muros que impedían a Cuba levantarse por siempre en busca de la libertad que él nos enseñó a conquistar hasta con los dientes si era preciso.
José Martí es hoy y será por siempre ese hombre luz de aquella marcha de las antorchas del día antes del centenario de su natalicio; es y será por siempre ese hombre luz que alumbró los muros del cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953; y es y será por siempre el hombre que nos traerá cada día la primera luz del sol cuando baja del Turquino, para iluminar la gloriosa isla en su eterna revolución martiana con todos y para el bien de todos.
Millones de luces iluminarán el altar de la patria
Y esta noche
del 27 de enero serán millones las luces de las antorchas que todo un
pueblo llevará en sus manos para expandir su abrazadora iluminación, por
todos los caminos que conducen al recuerdo de nuestro Héroe Nacional
José Martí, en el aniversario 162 de su natalicio.
La de esta noche será como la
prolongación de aquella otra marcha de las antorchas de hace 62 años,
cuando los jóvenes de la Generación del Centenario bajaron de la
escalinata de la Universidad de La Habana para recorrer las calles de la
capital, no por el solo hecho de la conmemoración martiana, sino porque
sentían y vivían en doloroso trance que oscurecía los destinos de la
patria y era necesario encender de nuevo la luz que la alumbrara.Unos meses después, en la madrugada del 26 de julio de 1953, poco antes de la cita gloriosa con el Moncada, el Manifiesto a la Nación de aquella juventud que horas más tarde se inmolaría al pie de la tumba del Apóstol proclamaría: “el 28 de enero nació un hombre luz”
Desde entonces, no hubo más oscuridad porque la luz de ese hombre, no solo irradió destellos de esperanza por todas nuestras calles y espacios, sino que asaltó los muros que impedían a Cuba levantarse por siempre en busca de la libertad que él nos enseñó a conquistar hasta con los dientes si era preciso.
José Martí es hoy y será por siempre ese hombre luz de aquella marcha de las antorchas del día antes del centenario de su natalicio; es y será por siempre ese hombre luz que alumbró los muros del cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953; y es y será por siempre el hombre que nos traerá cada día la primera luz del sol cuando baja del Turquino, para iluminar la gloriosa isla en su eterna revolución martiana con todos y para el bien de todos.
martes, enero 06, 2015
Construcción Avenida Patria
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jueves, febrero 27, 2014
Honor y Gloria al padre de todos los cubanos
La muerte de Carlos Manuel de Céspedes el 27 de febrero de 1874, en San Lorenzo, Sierra Maestra, más que una triste realidad fue una marga tragedia, no sólo por la desaparición física del Héroe, posible en cualquier guerra, sino porque fue abandonado a su suerte y a merced del enemigo y la traición.Céspedes había llegado a la apartada prefectura de San Lorenzo el 23 de enero de 1874 y sin una escolta que le protegiera, y un mes y cuatro días después cayó defendiéndose como pudo, con un revólver, frente a los efectivos del Batallón de San Quintín, uno de los mejores de España en la región oriental.
Durante los días que permaneció en San Lorenzo no fueron pocas las penurias que tuvo que soportar aquel hombre, que había dejado su cómoda vida de hacendado, su prestigioso bufete de abogado en Bayamo y su familia, todo por la Patria que así lo exigió, al echarse sobre sus hombros la responsabilidad de darle la independencia a la isla.
Había solicitado insistentemente del Gobierno Civil en Armas se le permitiera salir del país para reunirse con su esposa, Ana de Quesada y sus hijos mellizos a los que sólo conocía por fotos. Pero nunca se le permitió ese deseo. Lo preferían muerto, olvidado, relegado y humillado, Ese era el pago a su sacrificio.
No obstante, al ser sorprendido por los soldados españoles aquel 27 de febrero de 1874, Carlos Manuel de Céspedes se batió con ellos valientemente, hasta que una bala le partió el corazón en dos y rodó por un áspero barranco. No se rindió y llevó hasta sus últimas consecuencias aquel grito que un día estremeció la Patria: ¡Independencia o Muerte!
Así le recordamos los cubanos de hoy, los hijos de siempre al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al cumplirse este 27 de febrero el aniversario 140 de su gloriosa muerte.
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viernes, julio 12, 2013
Mariana Grajales: verdadera madre de la patria
Nacida el 12 de julio de 1815, hace hoy 198 años, Mariana Grajales Coello fue una mujer de excepcionales virtudes morales y patrióticas que supo trasladar a su familia como una leona transmite a sus cachorros toda la fuerza y la firmeza con que deberían actuar en la vida.
Se recuerda que a pocos días de iniciada la Guerra de los 10 Años, en octubre de 1868, Mariana vio partir a su esposo Marcos y sus hijos José, Justo y Antonio para marchar a la contienda, pero antes reunió a toda la familia y les hizo jurar ante una imagen de Cristo luchar por la Patria o morir por ella.
En este período Mariana ya con 60 años de edad se incorporó a la guerra como enfermera y soldado. Sin miedo veía a sus hijos cargar al machete contra el enemigo y ello le causaba una inmensa alegría.
Fueron muchos los dolores que soportó Mariana durante la guerra, dolores del alma, porque vio morir a su esposo y dos de sus hijos y ante el cadáver de uno de ellos le dijo a su vástago más pequeño: "La Patria es la madre de todos, un hijo debe sustituir al otro en la guerra"
Ese valor, coraje y espíritu que enseñó e inculcó a sus hijos fueron lecciones bien aprendidas por ellos, porque todos se incorporaron a la lucha por la independencia contra España y varios de ellos perdieron sus vidas durante la misma.
Terminada la guerra grande, Mariana marchó al exilio en Jamaica junto a su hijo Antonio. En esa tierra ajena a la suya la sorprendió la muerte física el 27 de noviembre de 1895 a la edad de 85 años.
Hoy a 198 años del natalicio de Mariana Grajales Coello, los cubanos la recordamos en la Patria libre que ella añoró, la que sus hijos no pudieron entregarle y le juramos mantenerla siempre libre o morir por ella.
Se recuerda que a pocos días de iniciada la Guerra de los 10 Años, en octubre de 1868, Mariana vio partir a su esposo Marcos y sus hijos José, Justo y Antonio para marchar a la contienda, pero antes reunió a toda la familia y les hizo jurar ante una imagen de Cristo luchar por la Patria o morir por ella.
En este período Mariana ya con 60 años de edad se incorporó a la guerra como enfermera y soldado. Sin miedo veía a sus hijos cargar al machete contra el enemigo y ello le causaba una inmensa alegría.
Fueron muchos los dolores que soportó Mariana durante la guerra, dolores del alma, porque vio morir a su esposo y dos de sus hijos y ante el cadáver de uno de ellos le dijo a su vástago más pequeño: "La Patria es la madre de todos, un hijo debe sustituir al otro en la guerra"
Ese valor, coraje y espíritu que enseñó e inculcó a sus hijos fueron lecciones bien aprendidas por ellos, porque todos se incorporaron a la lucha por la independencia contra España y varios de ellos perdieron sus vidas durante la misma.
Terminada la guerra grande, Mariana marchó al exilio en Jamaica junto a su hijo Antonio. En esa tierra ajena a la suya la sorprendió la muerte física el 27 de noviembre de 1895 a la edad de 85 años.
Hoy a 198 años del natalicio de Mariana Grajales Coello, los cubanos la recordamos en la Patria libre que ella añoró, la que sus hijos no pudieron entregarle y le juramos mantenerla siempre libre o morir por ella.
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jueves, marzo 14, 2013
Patria: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
A Partir de 1992 en que se cumplió el centenario de la publicación por José Martí del Periódico Patria, cuyo primer número circuló el 14 de marzo de 1892, en New York, la familia de la prensa cubana escogió esa fecha para celebrar su día y rendirle así homenaje a esa trinchera de ideas que constituyó esa publicación martiana y sobre todo, a quien fue su alma, nuestro José Martí.
Aunque no siempre apareció un día fijo a la semana, Patria se concibió como un semanario buscado dentro y fuera de Cuba con fervor. Su tirada, al menos en los primeros años, fue de 1 500 ejemplares que se multiplicaban de mano en mano, en la emigración y en la isla. Patria fue un periódico de clase, no cabe dudas, pero fue sobre todo, un periódico de los pobres, de aquellos que no tenían nada y necesitaban un arma tan poderosa para su lucha. De ahí que Martí dijera que: "Haber luchado por los humildes merece honra"
Patria fue también el órgano de la unidad de todos los revolucionarios de Cuba, para luchar por su libertad y su independencia. Por eso, Martí precisó que Patria aparecía en momentos de peligro para "velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por el desorden"
No debe pasarse por alto, que si bien Patria pudo comenzar a circular fue gracias al esfuerzo económico de cubanos y puertorriqueños partidarios fervientes de la independencia de las islas hermanas. Y también debemos recordar, que fue en la sección "En Casa", del periódico Patria, donde el 26 de enero de 1895, José Martí expresó su pensamiento internacionalista al señalar: "Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y aquella en que nos tocó nacer"
"Honrar Honra", como expresara Martí, nada más justo entonces que los cubanos hayamos escogido el 14 de marzo, fundación del Periódico Patria, para festejar el Día de la Prensa Cubana y para homenajear a los periodistas y todos los que de una forma u otra laboran en los medios de difusión teniendo como premisa el lema que destacaba esa publicación martiana: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
De ese modo se entrelazan las luchas de ayer, las de hoy y se afirma la fidelidad de los trabajadores de la prensa cubana a la causa de la Patria y la Revolución que nos legaron nuestros mambises y que el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo verdaderamente libre e invencible.
Aunque no siempre apareció un día fijo a la semana, Patria se concibió como un semanario buscado dentro y fuera de Cuba con fervor. Su tirada, al menos en los primeros años, fue de 1 500 ejemplares que se multiplicaban de mano en mano, en la emigración y en la isla. Patria fue un periódico de clase, no cabe dudas, pero fue sobre todo, un periódico de los pobres, de aquellos que no tenían nada y necesitaban un arma tan poderosa para su lucha. De ahí que Martí dijera que: "Haber luchado por los humildes merece honra"
Patria fue también el órgano de la unidad de todos los revolucionarios de Cuba, para luchar por su libertad y su independencia. Por eso, Martí precisó que Patria aparecía en momentos de peligro para "velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por el desorden"
No debe pasarse por alto, que si bien Patria pudo comenzar a circular fue gracias al esfuerzo económico de cubanos y puertorriqueños partidarios fervientes de la independencia de las islas hermanas. Y también debemos recordar, que fue en la sección "En Casa", del periódico Patria, donde el 26 de enero de 1895, José Martí expresó su pensamiento internacionalista al señalar: "Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y aquella en que nos tocó nacer"
"Honrar Honra", como expresara Martí, nada más justo entonces que los cubanos hayamos escogido el 14 de marzo, fundación del Periódico Patria, para festejar el Día de la Prensa Cubana y para homenajear a los periodistas y todos los que de una forma u otra laboran en los medios de difusión teniendo como premisa el lema que destacaba esa publicación martiana: "La verdad es para decirla y no para encubrirla"
De ese modo se entrelazan las luchas de ayer, las de hoy y se afirma la fidelidad de los trabajadores de la prensa cubana a la causa de la Patria y la Revolución que nos legaron nuestros mambises y que el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo verdaderamente libre e invencible.
miércoles, febrero 27, 2013
Todos los honores al Padre de la Patria
"(...) Mi revólver tiene seis tiros, cinco para los españoles y uno para mí. Muerto podrán cogerme, pero prisionero ¡nunca!". Y así mismo fue.
Triste debió ser aquel 27 de febrero de 1874, cuando en San Lorenzo, un apartado rincón de la Sierra Maestra, rindió sus armas a la muerte, aquel que con toda justeza se había proclamado El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.
Hasta ese lugar, donde lo habían obligado a refugiarse y tal vez guiado por las sombras de la traición, llegaron los soldados españoles del Batallón de San Quintín, frente a los cuales Céspedes se batió solo, con un revólver, defendiéndose hasta la muerte, que encontró heroicamente en el fondo de un áspero barranco.
El ex-presidente de la República en Armas había solicitado a ese gobierno se le permitiera salir del país, para reunirse con su esposa y dos hijos que no conocía, solicitud que le fue negada por que lo preferían "borrado" del acontecer revolucionario que él había iniciado con gloria el 10 de octubre de 1868.
En San Lorenzo, Céspedes se había dedicado a la noble tarea de enseñar a leer y escribir a los niños de la zona. Soportó allí enormes penurias y abandono, al extremo de quedarse casi sin zapatos para andar, además de padecer algunas enfermedades, más que de la vejez, de los rigores de la vida en armas que escogió para darle a los cubanos Patria e Independencia.
Y fue consecuente con sus principios hasta el último minuto. No lo pudieron capturar vivo y legó a los cubanos del futuro un verdadero ejemplo de intransigencia y de lealtad a una causa, la más noble de todas: la libertad.
Honor y Gloria al Padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en el aniversario 139 de su muerte, el 27 de febrero de 1874.
Triste debió ser aquel 27 de febrero de 1874, cuando en San Lorenzo, un apartado rincón de la Sierra Maestra, rindió sus armas a la muerte, aquel que con toda justeza se había proclamado El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.
Hasta ese lugar, donde lo habían obligado a refugiarse y tal vez guiado por las sombras de la traición, llegaron los soldados españoles del Batallón de San Quintín, frente a los cuales Céspedes se batió solo, con un revólver, defendiéndose hasta la muerte, que encontró heroicamente en el fondo de un áspero barranco.
El ex-presidente de la República en Armas había solicitado a ese gobierno se le permitiera salir del país, para reunirse con su esposa y dos hijos que no conocía, solicitud que le fue negada por que lo preferían "borrado" del acontecer revolucionario que él había iniciado con gloria el 10 de octubre de 1868.
En San Lorenzo, Céspedes se había dedicado a la noble tarea de enseñar a leer y escribir a los niños de la zona. Soportó allí enormes penurias y abandono, al extremo de quedarse casi sin zapatos para andar, además de padecer algunas enfermedades, más que de la vejez, de los rigores de la vida en armas que escogió para darle a los cubanos Patria e Independencia.
Y fue consecuente con sus principios hasta el último minuto. No lo pudieron capturar vivo y legó a los cubanos del futuro un verdadero ejemplo de intransigencia y de lealtad a una causa, la más noble de todas: la libertad.
Honor y Gloria al Padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en el aniversario 139 de su muerte, el 27 de febrero de 1874.
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