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sábado, julio 25, 2015

El valor de las Ideas



En la noche del 25 de julio de 1953 poco antes de partir para el asalto al Cuartel Moncada, Fidel Castro reunió a los jóvenes de la Generación del Centenario que tomarían parte en la acción diciéndoles: "Podremos vencer dentro de unas horas o ser vencidos, pero de todas formas este movimiento vencerá"

El que estemos celebrando el Aniversario 62 de la gesta del 26 de Julio nos demuestra que ese nunca ha sido un suceso del pasado fijado a un momento o a un lugar, sino que es una fecha de todos y para todos los tiempos expresada en un concepto: El Día de la Rebeldía Nacional.

Las acciones del 26 de Julio de 1953 devinieron en fracaso, cinco jóvenes cayeron combatiendo y 56 fueron asesinados. Se perdió un combate, pero no la batalla y las ideas que la inspiraron y trajeron a la Juventud del Centenario ante la tumba del Apóstol José Martí en Santiago de Cuba, para cumplir su sueño irrealizado de una patria con todos y para el bien de todos.

Del Moncada aprendimos los cubanos enseñanzas esenciales, pero sobre todo las de luchar audazmente y sin descanso, forjar y preservar la unidad de los revolucionarios, así como mirar siempre hacia el porvenir con optimismo por difíciles que sean las circunstancias y con el pensamiento siempre puesto en la victoria.

De no haber sido así, ese mandato que nos legaron los Héroes y Mártires del 26 de Julio no nos hubiese conducido a continuar la lucha en el Granma, en la Sierra Maestra o en la clandestinidad, hasta aquel amanecer glorioso que nos trajo el sol que se alzó por la cumbre del Turquino, para alumbrar el primer día de la verdadera y definitiva libertad de la Patria, el Primero de Enero de 1959.

Como expresara Fidel aquí mismo en Santiago de Cuba, el 26 de Julio de 1973: "El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victoria (...) Nos enseñó la fuerza de las ideas". Durante más de medio siglo hemos luchado inspirados en ese pensamiento oponiéndonos a todos los adversarios de la Revolución, incluido el más poderoso de todos, el imperialismo yanqui, demostrando así como dijera José Martí que: "Un  principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército"

Digámosle entonces a Fidel y a Raúl, que los ideales que un día les trajeron ante los muros del Moncada, junto al resto de la Juventud del Centenario, se mantienen hoy más vigentes que nunca para que nuestra Revolución siga existiendo y siga siendo faro y guía de la humanidad toda, que algún día verá realizado sus mejores sueños de redención y de justicia como lo hizo Cuba, gracias a aquel glorioso amanecer de la Santa Ana, el 26 de Julio de 1953.

lunes, agosto 13, 2012

Hermanos de sangre e ideas; Sergio y Luis

El 13 de agosto de 1957, hace exactamente 55 años, las balas asesinas de los esbirros de la dictadura batistiana troncharon las vidas en flor de los valerosos jóvenes revolucionarios pinareños, hermanos de sangre y de lucha, Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, de 17 y 18 años de edad, respectivamente.

Los dos muchachos nacidos en San Juan y Martínez, habían sido formados por sus padres en los más hermosos ideales y sentimientos patrios, y desde muy pequeños conocieron la vida y obra de José Martí, a quien profesaban gran admiración.

Fue por ello que siendo todavía adolescentes comprendieron que la lucha era el único camino para lograr el bienestar de la Patria y ese camino fue escogido por ellos. Hay que destacar que en su etapa de estudiantes, ambos ocuparon cargos relevantes en las organizaciones estudiantiles donde se destacaron por sus principios y oratoria.

Luis, el mayor, había matriculado en 1955 la carrera de Derecho Civil en la Universidad de La Habana, mientras que Sergio había terminado sus estudios de Bachiller en Ciencias y Letras, en julio de 1957, poco antes de su muerte.

Después de los sucesos del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Yate Granma, Luis regresó a su pueblo natal de San Juan y Martínez, para incorporarse al Movimiento 26 de Julio y poner todo su empeño y talento en función de organizar la lucha revolucionaria en ese territorio pinareño.

Por su parte, Sergio también ingresó en las filas del Movimiento 26 de julio y junto a su hermano Luis, a quien quería y admiraba, compartió diversas acciones revolucionarias y los peligros que ellas entrañaban.

Ambos jóvenes se destacaron en la huelga de agosto llevada a cabo en el territorio pinareño. Poco después fueron apresados por las fuerzas de la tiranía y asesinados en la noche del 13 de agosto de 1957.

Con ese crimen que conmocionó a toda la población de Pinar del Río, la dictadura batistiana asesinó dos inteligencias, dos voluntades forjadas en lo más puro del pensamiento de su tiempo, para hacer de Cuba lo que es hoy: una patria libre y soberana.

lunes, febrero 15, 2010

La verdad de la explosión del acorazado Maine

Por Margarita Piedra Cesar

La actual Batalla de Ideas en la que se consagra nuestro pueblo nos convoca al conocimiento de la historia patria y más, sobre aquellos hechos que se relacionan con las pretensiones norteamericanas de adueñarse de la isla, un viejo anhelo jamás logrado.

En ese sentido que debemos recordar que un día como el 15 de febrero, pero del año 1898, Estados Unidos hizo estallar en la bahía de La Habana, el acorazado Maine, como pretexto para poder declararle la guerra a España y entrar en la confrontación que ésta sostenía con los patriotas cubanos cuando consideró que la fruta ya estaba madura, para lograr sus propósitos de intervención.

Ya para entonces, los gobernantes norteamericanos habían tratado de apoderarse de la pequeña isla caribeña por diferentes vías, incluida la proposición a España de su compra pero ante la negativa de esta, decidió esperar a que el colonialismo no pudiera sostener el conflicto con los cubanos, ni económica, ni militarmente, para entonces intervenir. A eso ellos le denominaron: Política de la Fruta Madura.

El acorazado Maine había arribado a la bahía habanera en visita de buena voluntad el 25 de enero de 1898, pero no lejos, a seis horas de navegación, las autoridades navales habían situado otros cuatro buques e igual cantidad, despachados hacia el teatro de la guerra, es decir, a la región sur oriental de la isla.

Así es como el 15 de febrero de 1898, hace hoy 112 años se produjo la explosión del Maine, hecho tras el cual Estados Unidos declaró la guerra a España bajo el argumento de que el estallido de la nave había sido provocado por un sabotaje.

La explosión provocó la muerte de 276 tripulantes, en su mayoría negros, pues casualmente, la oficialidad blanca se encontraba en tierra para asistir a una recepción amistosa.

Tras la explosión del Maine, como es habitual, la gran prensa de Estados Unidos emprendió contra España pidiendo a gritos la intervención de Estados Unidos en el conflicto, lo que definitivamente se produjo entre los meses de junio y julio de 1898, dando lugar a la Guerra Hispano Americana, incluida la batalla naval de Santiago de Cuba, donde fue prácticamente despedazada la flota colonialista.

Si bien la intervención yanqui en Cuba abrió la era del imperialismo agresor e interventor de Estados Unidos, la voladura del Maine dio inicio a la era de las autoagresiones y pretextos para intervenir militarmente en cualquier punto del mundo, tal y como lo demuestra la historia en Santo Domingo, Panamá, Haití, Granada, Vietnam, Iraq, Yugoslavia y Afganistán, entre otros.