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lunes, julio 22, 2019

José Martí: Autor intelectual del Moncada

Días después del asalto al Cuartel Moncada cuando fue hecho prisionero en las montañas de la Gran Piedra, próximo a Santiago de Cuba, y trasladado al Vivac de esta ciudad, el joven abogado Fidel Castro declaró que el autor intelectual de los hechos del 26 de Julio fue nuestro apóstol José Martí, lo que ratificó posteriormente en el juicio que se decidió por el intento de derrocar a la tiranía batistiana con el asalto a los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Céspedes de Bayamo.

De ahí que el ideario martiano fuera considerado como la base política e ideológica de este movimiento revolucionario encabezado por el doctor Fidel Castro Ruz y que tomó precisamente el nombre de Generación del Centenario, en homenaje a los cien años del natalicio del Apóstol de la independencia de Cuba.

La propia composición social de los asaltantes: obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes, constituyó la más cercana vinculación de este movimiento a Martí, el cual había proclamado en uno de sus versos sencillos: “Con los hombres de la tierra quiero yo mi suerte echar”

El Programa del Movimiento y su aplicación en caso de tomarse el poder, tenía profundas raíces martianas: el problema de la tierra, del hambre, de la miseria, de la vivienda, la educación y la salud, entre otros. Fueron también anhelos martianos en su tiempo.

En el juicio por los sucesos del Moncada, Fidel no negó esta vinculación con el ideario martiano y fue por ello que la tiranía prohibió se leyeran los libros del Apóstol en la cárcel donde guardaban prisión los jóvenes asaltantes.

La historia encargaría posteriormente, de reafirmar el propósito martiano de Fidel y los jóvenes de la Generación del Centenario, ya que tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, toda la obra de la Revolución ha estado guiada por el pensamiento del Apóstol.

A 66 años del asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes de Bayamo, el Héroe Nacional Cubano José Martí sigue estando presente en el acontecer de nuestro pueblo y su Revolución, reafirmando que la sangre derramada junto a su tumba por los jóvenes de la Generación del Centenario no fue en vano.

miércoles, julio 10, 2019

Fermín Valdés, hermano del alma de José Martí

El 10 de julio de 1853, hace hoy 166 años, nació en La Habana Fermín Valdés Domínguez, a quien José Martí llamó: “Mi hermano del alma”, porque así lo consideraba en su corazón y sentimientos.

Ambos, Martí y Domínguez, nacieron en el mismo año con siete meses de diferencia entre el  primero y el segundo. Juntos acudieron a los mismos colegios San Anacleto y San Pablo, donde recibieron una educación patriótica de ese formador de hombres libres que fuera Rafael María de Mendive.

Valdés Domínguez en 1869 fundó el periódico El Diablo Cojuelo, donde Martí escribió durante su efímera duración. Por una carta que él y Martí enviaron a un antiguo compañero de estudios calificándolo de apóstata por haber adjurado del ideal independentista, ambos fueron juzgados y condenados a seis meses de cárcel Fermín y a seis años de prisión, Martí.  

Luego los dos jóvenes se reencontraron en Madrid y se unieron nuevamente en los estudios universitarios, José Martí en Derecho y Filosofía, y Valdés Domínguez en Medicina, profesiones en la que ambos se graduaron.

De regreso a Cuba Fermín Valdés se establece en Baracoa para ejercer la medicina y allí es designado como Delegado del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí. Después viaja a Estados Unidos y en la Florida realiza labores de proselitismo entre los tabaqueros emigrantes.

Con el dolor de la pérdida de Martí en la guerra, Fermín Valdés Domínguez se alista en una expedición que desembarca en la isla, recibiendo la encomienda de organizar la sanidad militar en Las Villas y más tarde en el primer cuerpo de Oriente bajo las órdenes de José Maceo, llegando a alcanzar el grado de Teniente Coronel.

Finalizada la guerra Fermín Valdés vería con tristeza cómo la República era sojuzgada por la intervención de Estados Unidos, dedicándose al ejercicio de la medicina en la capital, mostrando siempre el espíritu patriótico y el recuerdo de su gran hermano del alma, José Martí.
                             
Poco antes de su muerte el 13 de junio de 1910 a la edad de 57 años, y antes de cerrar los ojos para siempre Valdés expresó: "Patria cuánto te he querido, pero que poco he podido hacer por ti"

Al cumplirse hoy 10 de julio el aniversario 166 de su natalicio, digámosle a Fermín Valdés Domínguez que la patria por la que él luchó y soñó libre e independiente es hoy una realidad, donde él y su hermano del alma, José Martí, viven para siempre.

viernes, julio 26, 2013

Moncadistas rindieron homenaje a José Martí

Los Moncadistas que visita Santiago de Cuba rindieron homenaje a José Martí y a los mártires del 26 de Julio

sábado, mayo 19, 2012

José Martí vive en cada cubano

No hay hombres inmortales y una bala puede acabar con una vida en un instante, pero lo que no podrán todos los arsenales del mundo es matar las ideas de aquellos que han sembrado en el corazón de sus pueblos el amor a la libertad y la justicia a las que tienen derecho todos los que nacen y viven sobre la tierra.

José Martí es uno de esos hombres inmortales por sus ideas porque a él debemos los cubanos el haber aprendido que el hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, no es un hombre honrado y el que tenga patria la honre, y el que no, que la conquiste.

No se conformaba Martí sólo con la prédica, pues no creía justo y honesto mandar a otros a morir por la libertad si nunca se había estado al frente de la caballería y sentir el olor a pólvora penetrar por la nariz. “Yo evoqué la guerra –decía-, y mi responsabilidad comienza con ella (…) Mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador. Morir callado. Para mí ya es hora”

Y esa hora la llegó, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos. A pesar de habérsele ordenado permanecer en el campamento, él no vaciló marchar también hacia el combate, sin importarle el peligro, ni lo que representaba su muerte para la Revolución.

Horas antes de caer había sentenciado: “Se desaparecer, pero no desaparecerá mi ejemplo”. De cara al sol se levantó entonces para siempre.

117 años después y como cada 19 de mayo el pueblo va hasta su tumba para ponerle encima un ramo de flores y jurar ante la bandera que la cubre, que la libertad y la independencia con las que él soñara y que nos enseñó a conquistar, son hoy realidades de la Patria donde él siempre está presente, no en el mármol lúgubre y frío de una estatua, sino en el quehacer diario explosivo y de fuego de su Revolución que como un volcán esparce las cenizas de su ejemplo por todo el mundo.

Honrar Honra.