El 25 de marzo de 1895 casi a punto de partir hacia Cuba para incorporarse a la guerra independentista que había estallado en la isla un mes atrás, José Martí y Máximo Gómez, suscribieron e hicieron público en a República Dominicana, el Manifiesto de Montecristi, documento devenido en Programa Político de la Revolución Cubana en marcha.
El manifiesto explica las razones que justifican y exigen la independencia de Cuba al tiempo que destaca la imperiosidad de una guerra necesaria y breve que no sería contra el pueblo o el simple ciudadano español sino contra el régimen colonial que oprimía y esclavizaba a la Isla.
Asimismo el Manifiesto rechaza toda consideración geopolítica sobre el futuro de Cuba, relacionándolo o integrándolo a los marcos estatales de otra nación, matando así las esperanzas de los que soñaban con la anexión a Estados Unidos.
La magna tarea señala el documento "no es fruto de la improvisación sino obra de dos generaciones que muestran la unidad y solidez de la Revolución Cubana", lo cual lo confirma la presencia de José Martí, Delegado del Partido Revolucionario y Máximo Gómez, designado General en Jefe del Ejército Libertador.
La intervención norteamericana de 1898 y la traición a los ideales martianos de los que se hicieron cargo del Partido Revolucionario tras su muerte, hicieron abortar las ansias independentistas de los cubanos y dieron paso a una República bajo las botas del naciente imperio yanqui.
El Manifiesto de Montecristi firmado y dado a conocer el 25 de marzo de 1895, hace hoy 121 años, a pesar del tiempo trascurrido permanece vivo en el corazón de cada cubano y es también un tesoro del patrimonio de nuestra América, la de la Patagonia al Bravo, frente a las pretensiones hegemónicas del imperio yanqui, que José Martí en su tiempo definió como "El norte revuelto y brutal que nos desprecia"
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viernes, marzo 25, 2016
jueves, marzo 25, 2010
A 115 años del Manifiesto de Montecristi
Por Margarita Piedra Cesar
En una humilde y rústica casita de madera y zinc en la localidad de Montecristi, República Dominicana, el 25 de marzo de 1895, José Martí y Máximo Gómez, firmaron e hicieron público uno de los más importantes documentos devenido en piedra angular programática de la Revolución de 1895, iniciada en la isla el 24 de febrero de ese año con el Grito de Baire.
Ese documento, dirigido por el Partido Revolucionario Cubano al pueblo de la isla y conocido históricamente por el Manifiesto de Montecristi, hace hincapié en las razones que justifican y exigían la independencia de Cuba, en tanto que destacaba la necesidad de una guerra necesaria y breve, que no era contra el pueblo o el simple ciudadano español, sino contra el régimen colonial que oprimía y esclavizaba a la Patria.
Asimismo, el Manifiesto quitaba razones a un posible miedo al negro, echando así por tierra la denigrante campaña racista de los autonomistas y demás enemigos de la independencia. De igual forma, rechazaba toda consideración geopolítica acerca del futuro de Cuba, relacionándolo o integrándolo a los marcos estatales de otra nación, matando así las esperanzas de aquellos soñadores con la anexión a Estados Unidos.
Ell Manifiesto de Montecristi también proclamaba la integración de todos los factores del país y no alentaba el cacicazgo que tanto daño hizo, junto a la envidia, en la contienda del 1878, precisando que el Partido Revolucionario Cubano sería el que desde sus bases, trazaría la ruta a seguir.
El documento aclara que la magna tarea no era fruto de la improvisación, sino obra de dos generaciones que mostraban la unidad y solidez de la Revolución Cubana, lo cual confirmaba la presencia de José Martí, delegado del Partido Revolucionario y Máximo Gómez, designado General en Jefe del Ejército Libertador.
De Montecristi saldría por el mundo ese 25 de marzo de 1895, hace hoy 115 años, el Manifiesto, cuyo contenido, a pesar del tiempo que ha transcurrido, permanece vivo en el corazón de cada cubano y es también un tesoro del patrimonio de nuestra América.
En una humilde y rústica casita de madera y zinc en la localidad de Montecristi, República Dominicana, el 25 de marzo de 1895, José Martí y Máximo Gómez, firmaron e hicieron público uno de los más importantes documentos devenido en piedra angular programática de la Revolución de 1895, iniciada en la isla el 24 de febrero de ese año con el Grito de Baire.
Ese documento, dirigido por el Partido Revolucionario Cubano al pueblo de la isla y conocido históricamente por el Manifiesto de Montecristi, hace hincapié en las razones que justifican y exigían la independencia de Cuba, en tanto que destacaba la necesidad de una guerra necesaria y breve, que no era contra el pueblo o el simple ciudadano español, sino contra el régimen colonial que oprimía y esclavizaba a la Patria.
Asimismo, el Manifiesto quitaba razones a un posible miedo al negro, echando así por tierra la denigrante campaña racista de los autonomistas y demás enemigos de la independencia. De igual forma, rechazaba toda consideración geopolítica acerca del futuro de Cuba, relacionándolo o integrándolo a los marcos estatales de otra nación, matando así las esperanzas de aquellos soñadores con la anexión a Estados Unidos.
Ell Manifiesto de Montecristi también proclamaba la integración de todos los factores del país y no alentaba el cacicazgo que tanto daño hizo, junto a la envidia, en la contienda del 1878, precisando que el Partido Revolucionario Cubano sería el que desde sus bases, trazaría la ruta a seguir.
El documento aclara que la magna tarea no era fruto de la improvisación, sino obra de dos generaciones que mostraban la unidad y solidez de la Revolución Cubana, lo cual confirmaba la presencia de José Martí, delegado del Partido Revolucionario y Máximo Gómez, designado General en Jefe del Ejército Libertador.
De Montecristi saldría por el mundo ese 25 de marzo de 1895, hace hoy 115 años, el Manifiesto, cuyo contenido, a pesar del tiempo que ha transcurrido, permanece vivo en el corazón de cada cubano y es también un tesoro del patrimonio de nuestra América.
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