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martes, noviembre 29, 2011

Ciro Redondo y Manuel (Piti) Fajardo, valerosos combatientes rebeldes

Por Margarita Piedra Cesar

Coincidentemente la fecha del 29 de noviembre une en la muerte a dos valerosos revolucionarios: Ciro Redondo y Manuel (Piti) Fajardo.

Ciro Redondo integró la pléyade de jóvenes artemiseños que en la madrugada del 26 de julio de 1953 acompañaron a Fidel en el Asalto al Cuartel Moncada. Por ese hecho, Ciro fue juzgado y condenado a prisión en la Isla de Pinos y junto a Fidel también fue puesto en libertad en mayo de 1955 al decretarse por el régimen de Batista una amnistía para los presos políticos, antes la presión popular.

Ya en libertad, Ciro Redondo marchó a Méjico donde se incorporó a la futura expedición del Granma. En el histórico Yate regresó a Cuba el 2 de diciembre de 1956, sobrevivió al desastre de Alegría de Pío, para reagruparse días después con Fidel, Raúl y otros revolucionarios. Durante los primeros meses de la guerra en la Sierra Maestra, Ciro se convirtió en un bravo soldado participando en combates como los de La Plata, Arroyo del Infierno, Alto de Espinosa, El Uvero, El Hombrito y otros.

El 29 de noviembre de 1957, en el combate de Mar Verde contra las tropas de Sánchez Mosquera, Ciro Redondo cae muerto durante una emboscada.

A decir del Che, su jefe, la Revolución perdía a un valioso compañero.

Manuel Fajardo Rivero (Piti), médico de profesión y probado revolucionario, se incorporó a las fuerzas rebeldes durante los primeros meses de campaña, donde ejerció como médico y contribuyó a la construcción de varios hospitales en las zonas liberadas. Como soldado, Piti Fajardo cumplió diversas misiones y participó en los combates de Santo Domingo, Providencia, Cuatro Caminos, Cerro Pelado, El Salto y otros. Por sus méritos fue ascendido a Comandante. Después del Triunfo de la Revolución, Manuel Fajardo realizó diversas tareas relacionadas con la medicina y dirigió la construcción de la Ciudad Escolar del Caney de Las Mercedes.

Siendo Jefe de Operaciones de la Lucha Contra Bandidos en El Escambray, durante un cerco en la zona de Topes de Collantes, cuando iba a detener a unos alzados con el compromiso de respetarles la vida, uno de ellos lo hirió de muerte con un disparo próximo a la sien, falleciendo horas después en el hospital de Trinidad, el 29 de noviembre de 1960.

El capitán Ciro Redondo y el Comandante Manuel (Piti) Fajardo, fueron compañeros en la Sierra Maestra donde compartieron trincheras y combates por la Revolución y por ella entregaron sus vidas hace hoy 54 y 51 años, respectivamente. Su pueblo no los olvida.

viernes, septiembre 16, 2011

A más de medio siglo del primer Combate de Pino del Agua

Por Margarita Piedra Cesar

El 17 de septiembre de 1957, cuando el Ejército Rebelde llevaba ya más de diez meses operando en la Sierra Maestra, tuvo lugar el primer combate de Pino del Agua, que conmocionó a la opinión pública nacional.

Tropas guerrilleras de las Columnas 1 y 4 comandadas por Fidel y el Che, respectivamente, habían arribado a Pino del Agua el 10 de septiembre, sin encontrar fuerzas enemigas en ese lugar que era un pequeño caserío construído en los alrededores de un aserradero, en el firme de la Sierra Maestra.

Sin embargo, existía el convencimiento de que de alguna manera el ejército se enteraría de la presencia allí de la guerrilla y trataría de interceptarla, por lo que Fidel decidió continuar camino hacia la zona de Chivirico, pero dejando en ese lugar a la Columna del Che y parte de la suya, para tender una emboscada a las tropas enemigas.

Siete días exactos permaneció la Columna dirigida por el Che emboscada en espera del posible arribo del ejército, que se presentó en la zona el 17 de septiembre comenzando el combate bajo un torrencial aguacero, algo que era habitual en las montañas de la Sierra Maestra.

Las fuerzas de la tiranía que subían hacia Pino del Agua en cinco camiones, fueron dispersadas rápidamente tras los primeros disparos, aunque hubo momentos de tenaz resistencia por algunos soldados que se habían pertrechado bajo los camiones y montes aledaños.

Pero el empuje de la guerrilla en este caso fue superior, pudiendo vencer la resistencia y logrando que los soldados huyeran loma abajo, dejando sus pertrechos y avituallamientos, así como algunas armas importantes.

En resumen, al ejército se le causó pocas bajas en este primer combate de Pino del Agua, pero se logró capturar un buen número de armas que sirvieron para reforzar al Ejército Rebelde, cuyo poder de combate se acentuaba cada vez más en la Sierra Maestra, mientras que la tiranía no pudo ocultar los resultados de este enfrentamiento, que fue conocido en toda la nación, prestigiando a las fuerzas insurrectas.

A juicio del Che, el primer combate de Pino del Agua fue un éxito político-militar, pero mostró la necesidad de mejorar la preparación combativa y disciplina de las tropas rebeldes, para proseguir su avance victorioso hacia el triunfo definitivo, logrado poco más de quince meses después.

Cinco meses después tendría lugar otro combate -mucho más violento- en ese propio sitio. Pino del Agua sería escenario de otro triunfo revolucionario. Volvería a entrar en la historia con olor a barba guerrillera, a traje verde olivo y a victoria.

Hoy, cincuenta y un años después se recuerda el primer Combate de Pino del Agua como un eslabón importante de ese triunfo revolucionario, que derrocó a la tiranía, poco más de dos años después del desembarco de los expedicionarios del Yate Granma y de constituirse el Ejército Rebelde.