Exactamente diez días después de la partida del yate Granma del puerto mejicano de Tuxpan y a tres días del azaroso desembarco, los 82 expedicionarios llegaron el 5 de diciembre de 1956 al lugar conocido por Alegría de Pío, donde en un pequeño bosque rodeado de cañaverales instalaron campamento para esperar la noche e internarse en el monte firme.
Después de casi todos dormir la mañana, al mediodía todo pareció volver a la normalidad, unos cortaban cañas para comer, otros se curaban las llagas de los pies, algunos charlaban entre sí o aprovechaban para consumir la magra ración de la jornada: medio chorizo con dos galletas.
En eso estaban cuando sonó un primer disparo y seguidamente una lluvia de balas cayó sobre ellos. Fue tanta la sorpresa que, aunque algunos se aprestaron a resistir, la mayoría trató de escapar de aquel infierno dantesco en que se convirtió Alegría de Pío.
El propio Fidel intentó reorganizar la fuerza, pero no pudo, debido a la confusión reinante y el intenso fuego al que fue sometido el cañaveral y que obligó a los expedicionarios a dispersarse, cada cual como pudo.
Varios de ellos fueron muertos al instante, otros fueron hechos prisioneros o se entregaron y posteriormente asesinados, mientras que solo unos pocos pudieron alejarse del lugar, aunque de forma dispersa.
Así fue aquel 5 de diciembre de 1956 el primer bautismo de fuego de los expedicionarios del yate Granma. Así fue que empezó a forjarse el futuro Ejército Rebelde, cuando aquel grupo de revolucionarios doce hombres y siete armas, se reencontraron varios días después lo que hizo exclamar a Fidel: ¡Ahora sí ganamos la guerra!
Veinticinco meses más tarde esa frase se hizo realidad.
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jueves, diciembre 05, 2013
miércoles, mayo 29, 2013
Aniversario 56 del Combate de Uvero
Este 28 de mayo se conmemoró el aniversario 56 del Combate de Uvero que a decir del Che marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde
lunes, mayo 13, 2013
El Jobito: primera gran victoria de las armas cubanas bajo la dirección de Maceo
El 13 de mayo de 1895, hace hoy 118 años, el Mayor General Antonio Maceo Grajales obtenía una de sus más brillantes victorias después de reiniciada la lucha independentista en febrero de ese año, al derrotar en el lugar conocido por El Jobito, a unos 10 kilómetros de Guantánamo, a las tropas élites de Regimiento Siamancas, el más diestro y mejor armado que poseía el Ejército Español, en el Departamento Oriental de la Isla.
El General Antonio, había llegado a esa región guantanamera el día antes después de realizar varias acciones de importancia en la jurisdicción de Santiago de Cuba, donde atacó con éxito el poblado de El Cristo, a sólo 17 kilómetros de la capital oriental, para marchar después sobre territorio guantanamero, donde se le unieron las tropas de José Maceo, Jesús Rabí y Periquito Pérez, entre otros oficiales.
El combate de El Jobito se inició a las cinco de la mañana del 13 de mayo, cuando la avanzada española casi sorprendió a los mambises del campamento de José Maceo, pero de inmediato la inteligencia del General Antonio, hizo revertir la situación y preparó una serie de emboscadas en forma de herradura, donde quedaron atrapados los 400 soldados del Regimiento Siamancas.
Este combate se extendió durante seis horas y media, de cinco de la mañana a tres y media de la tarde, después de las cuales, los colonialistas huyeron en desbandada dejando sobre el campo varias decenas de muertos, así como decenas de heridos y prisioneros que fueron curados y devueltos posteriormente. En este combate pereció el Teniente Coronel Bosch que mandaba el célebre Regimiento español.
La victoria en el combate de El Jobito conmocionó a todo el Departamento Oriental y mostró que el Ejército Mambí estaba en condiciones de enfrentar a los colonialistas en esta región y prepararse para empeños mayores como era la invasión a Occidente.
El General Antonio, había llegado a esa región guantanamera el día antes después de realizar varias acciones de importancia en la jurisdicción de Santiago de Cuba, donde atacó con éxito el poblado de El Cristo, a sólo 17 kilómetros de la capital oriental, para marchar después sobre territorio guantanamero, donde se le unieron las tropas de José Maceo, Jesús Rabí y Periquito Pérez, entre otros oficiales.
El combate de El Jobito se inició a las cinco de la mañana del 13 de mayo, cuando la avanzada española casi sorprendió a los mambises del campamento de José Maceo, pero de inmediato la inteligencia del General Antonio, hizo revertir la situación y preparó una serie de emboscadas en forma de herradura, donde quedaron atrapados los 400 soldados del Regimiento Siamancas.
Este combate se extendió durante seis horas y media, de cinco de la mañana a tres y media de la tarde, después de las cuales, los colonialistas huyeron en desbandada dejando sobre el campo varias decenas de muertos, así como decenas de heridos y prisioneros que fueron curados y devueltos posteriormente. En este combate pereció el Teniente Coronel Bosch que mandaba el célebre Regimiento español.
La victoria en el combate de El Jobito conmocionó a todo el Departamento Oriental y mostró que el Ejército Mambí estaba en condiciones de enfrentar a los colonialistas en esta región y prepararse para empeños mayores como era la invasión a Occidente.
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viernes, marzo 15, 2013
martes, enero 17, 2012
Primera victoria del Ejército Rebelde en el Combate de La Plata
Por Margarita Piedra Cesar
Se cumplen hoy 55 años de aquel 17 de enero de 1956 cuando el núcleo inicial del Ejército Rebelde, integrado por 32 combatientes, obtuvo su primera victoria contra un objetivo militar de la dictadura al atacar, tomar e incendiar el pequeño cuartel de madera y techo de zinc, ubicado en las proximidades de la desembocadura del Río La Plata, en la Sierra Maestra.
Este cuartelito tenía una guarnición de 13 hombres entre soldados y marinos, mientras que los rebeldes que participaron en el ataque fueron 22, pues las armas disponibles no alcanzaban para todos los combatientes, entre los cuales se encontraban 18 expedicionarios del Granma y el resto eran campesinos incorporados a la guerrilla y refuerzos enviados desde Manzanillo por el Movimiento 26 de Julio.
El ataque al Cuartel de La Plata se inició sobre las 2 y 30 de l madrugada del 17 de enero de forma sorpresiva, lo que de inmediato dio cierta ventaja a los insurgentes, pero pasado los primeros minutos la resistencia se hizo tenaz y hubo que combatir con bravura contra los efectivos del régimen.
Divididos en cuatro grupos los rebeldes avanzaron hacia la pequeña instalación sin que los militares se rindiesen, por lo que el combate se mantuvo durante cuarenta minutos, no obstante que el Jefe de la Guarnición huyó desde el primer momento hacia el monte logrando escapar.
El saldo de este primer combate por parte del Ejército fue de 2 muertos, 5 heridos (tres fallecidos después), y 2 soldados prisioneros. Los atacantes no tuvieron bajas y si lograron capturar una decena de armas, unos mil tiros y algunos avituallamientos y comida.
Cabe destacar que en medio del combate fue ejecutado por los rebeldes uno de los mayorales de la zona, Chicho Osorio, quien fue apresado poco antes de la acción, sobre cuyos hombros pesaban algunos crímenes de campesinos y él mismo confesó haber denunciado a expedicionarios del Granma y calzaba unas botas mejicanas pertenecientes a uno de ellos.
Tras el combate Fidel conversó con los prisioneros y heridos y los felicitó por el coraje mostrado durante el enfrentamiento. Posteriormente los dejó en libertad y ordenó entregarle la medicina disponible para la cura de los lesionados.
A las 4 y 30 de la madrugada la pequeña columna guerrillera emprendió nuevamente el camino de las montañas con destino a Palma Mocha, donde instalaron campamento. Con esta victoria se desmintió lo dicho por el tirano Batista de que tras desembarcar los expedicionarios habían sido exterminados y muerto su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Ese día, el entonces Capitán Raúl Castro anotó en su diario: “Desde lo lejos, se veía arder sobre e cuartel de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas"
En el área del Consejo Popular de La Plata, en el municipio de Guamá, en la provincia de Santiago de Cuba, existen hoy seis escuelas dotadas de los más modernos medios para la enseñanza de los pequeños de la zona, además de tres comunidades con unas doscientas viviendas.
Se cumplen hoy 55 años de aquel 17 de enero de 1956 cuando el núcleo inicial del Ejército Rebelde, integrado por 32 combatientes, obtuvo su primera victoria contra un objetivo militar de la dictadura al atacar, tomar e incendiar el pequeño cuartel de madera y techo de zinc, ubicado en las proximidades de la desembocadura del Río La Plata, en la Sierra Maestra.
Este cuartelito tenía una guarnición de 13 hombres entre soldados y marinos, mientras que los rebeldes que participaron en el ataque fueron 22, pues las armas disponibles no alcanzaban para todos los combatientes, entre los cuales se encontraban 18 expedicionarios del Granma y el resto eran campesinos incorporados a la guerrilla y refuerzos enviados desde Manzanillo por el Movimiento 26 de Julio.
El ataque al Cuartel de La Plata se inició sobre las 2 y 30 de l madrugada del 17 de enero de forma sorpresiva, lo que de inmediato dio cierta ventaja a los insurgentes, pero pasado los primeros minutos la resistencia se hizo tenaz y hubo que combatir con bravura contra los efectivos del régimen.
Divididos en cuatro grupos los rebeldes avanzaron hacia la pequeña instalación sin que los militares se rindiesen, por lo que el combate se mantuvo durante cuarenta minutos, no obstante que el Jefe de la Guarnición huyó desde el primer momento hacia el monte logrando escapar.
El saldo de este primer combate por parte del Ejército fue de 2 muertos, 5 heridos (tres fallecidos después), y 2 soldados prisioneros. Los atacantes no tuvieron bajas y si lograron capturar una decena de armas, unos mil tiros y algunos avituallamientos y comida.
Cabe destacar que en medio del combate fue ejecutado por los rebeldes uno de los mayorales de la zona, Chicho Osorio, quien fue apresado poco antes de la acción, sobre cuyos hombros pesaban algunos crímenes de campesinos y él mismo confesó haber denunciado a expedicionarios del Granma y calzaba unas botas mejicanas pertenecientes a uno de ellos.
Tras el combate Fidel conversó con los prisioneros y heridos y los felicitó por el coraje mostrado durante el enfrentamiento. Posteriormente los dejó en libertad y ordenó entregarle la medicina disponible para la cura de los lesionados.
A las 4 y 30 de la madrugada la pequeña columna guerrillera emprendió nuevamente el camino de las montañas con destino a Palma Mocha, donde instalaron campamento. Con esta victoria se desmintió lo dicho por el tirano Batista de que tras desembarcar los expedicionarios habían sido exterminados y muerto su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Ese día, el entonces Capitán Raúl Castro anotó en su diario: “Desde lo lejos, se veía arder sobre e cuartel de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas"
En el área del Consejo Popular de La Plata, en el municipio de Guamá, en la provincia de Santiago de Cuba, existen hoy seis escuelas dotadas de los más modernos medios para la enseñanza de los pequeños de la zona, además de tres comunidades con unas doscientas viviendas.
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lunes, diciembre 05, 2011
Alegría de Pío: bautismo de fuego para los expedicionarios del Granma
Por Margarita Piedra CesarAlegría de Pío era en 1956 un punto perdido en la geografía oriental, en medio de un cañaveral perteneciente al entonces central Niquero, cerca de Cabo Cruz, hoy en la actual provincia de Granma.
Hasta ese lugar llegaron los 82 expedicionarios del Yate Granma, después del azaroso desembarco y de dos días de caminatas por terrenos desconocidos con hambre y sed, y perseguidos por el Ejército de Batista.
Al amanecer el día 5 de diciembre, ante el agotamiento físico que presentaba la mayoría de la tropa, se ordenó un alto en un bosquecito relativamente, cerca del monte firme, un lugar nada apropiado para campamento, donde casi todos durmieron en la mañana.
Después, todo volvió a la normalidad: algunos cortaban caña para comer, otros se curaban las lesiones de los pies, varios conversaban entre sí o comían la magra ración del día: medio chorizo con dos galletas.
En eso estaban cuando sonó un disparo y seguidamente un huracán de balas cayó sobre los expedicionarios. La sorpresa fue grande y aunque algunos se aprestaron a resistir, una gran parte trató de escapar de aquel infierno dantesco en que se convirtió en pocos minutos Alegría de Pío.
Fidel trató en un momento de reagrupar a los hombres, pero no pudo hacerlo debido a la confusión reinante y del intenso fuego al que fue sometido el cañaveral, obligando a los expedicionarios a dispersarse, cada cual como pudo. Varios murieron al instante, otros serían asesinados después por las fuerzas del tirano. Sólo un reducido grupo pudo alejarse del lugar, aunque de forma dispersa.
Así fue el bautismo de fuego de los expedicionarios del Granma aquel 5 de diciembre de 1956 en Alegría de Pío. Así comenzó a forjarse el Ejército Rebelde con un reducido grupo de combatientes que escapó al desastre, 12 hombres y 7 armas, que se reagruparían varios días después cuando Fidel exclamara: "Ahora sí ganamos la guerra", y la historia le dio la razón.
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viernes, septiembre 16, 2011
A más de medio siglo del primer Combate de Pino del Agua
Por Margarita Piedra Cesar
El 17 de septiembre de 1957, cuando el Ejército Rebelde llevaba ya más de diez meses operando en la Sierra Maestra, tuvo lugar el primer combate de Pino del Agua, que conmocionó a la opinión pública nacional.
Tropas guerrilleras de las Columnas 1 y 4 comandadas por Fidel y el Che, respectivamente, habían arribado a Pino del Agua el 10 de septiembre, sin encontrar fuerzas enemigas en ese lugar que era un pequeño caserío construído en los alrededores de un aserradero, en el firme de la Sierra Maestra.
Sin embargo, existía el convencimiento de que de alguna manera el ejército se enteraría de la presencia allí de la guerrilla y trataría de interceptarla, por lo que Fidel decidió continuar camino hacia la zona de Chivirico, pero dejando en ese lugar a la Columna del Che y parte de la suya, para tender una emboscada a las tropas enemigas.
Siete días exactos permaneció la Columna dirigida por el Che emboscada en espera del posible arribo del ejército, que se presentó en la zona el 17 de septiembre comenzando el combate bajo un torrencial aguacero, algo que era habitual en las montañas de la Sierra Maestra.
Las fuerzas de la tiranía que subían hacia Pino del Agua en cinco camiones, fueron dispersadas rápidamente tras los primeros disparos, aunque hubo momentos de tenaz resistencia por algunos soldados que se habían pertrechado bajo los camiones y montes aledaños.
Pero el empuje de la guerrilla en este caso fue superior, pudiendo vencer la resistencia y logrando que los soldados huyeran loma abajo, dejando sus pertrechos y avituallamientos, así como algunas armas importantes.
En resumen, al ejército se le causó pocas bajas en este primer combate de Pino del Agua, pero se logró capturar un buen número de armas que sirvieron para reforzar al Ejército Rebelde, cuyo poder de combate se acentuaba cada vez más en la Sierra Maestra, mientras que la tiranía no pudo ocultar los resultados de este enfrentamiento, que fue conocido en toda la nación, prestigiando a las fuerzas insurrectas.
A juicio del Che, el primer combate de Pino del Agua fue un éxito político-militar, pero mostró la necesidad de mejorar la preparación combativa y disciplina de las tropas rebeldes, para proseguir su avance victorioso hacia el triunfo definitivo, logrado poco más de quince meses después.
Cinco meses después tendría lugar otro combate -mucho más violento- en ese propio sitio. Pino del Agua sería escenario de otro triunfo revolucionario. Volvería a entrar en la historia con olor a barba guerrillera, a traje verde olivo y a victoria.
Hoy, cincuenta y un años después se recuerda el primer Combate de Pino del Agua como un eslabón importante de ese triunfo revolucionario, que derrocó a la tiranía, poco más de dos años después del desembarco de los expedicionarios del Yate Granma y de constituirse el Ejército Rebelde.
El 17 de septiembre de 1957, cuando el Ejército Rebelde llevaba ya más de diez meses operando en la Sierra Maestra, tuvo lugar el primer combate de Pino del Agua, que conmocionó a la opinión pública nacional.
Tropas guerrilleras de las Columnas 1 y 4 comandadas por Fidel y el Che, respectivamente, habían arribado a Pino del Agua el 10 de septiembre, sin encontrar fuerzas enemigas en ese lugar que era un pequeño caserío construído en los alrededores de un aserradero, en el firme de la Sierra Maestra.
Sin embargo, existía el convencimiento de que de alguna manera el ejército se enteraría de la presencia allí de la guerrilla y trataría de interceptarla, por lo que Fidel decidió continuar camino hacia la zona de Chivirico, pero dejando en ese lugar a la Columna del Che y parte de la suya, para tender una emboscada a las tropas enemigas.
Siete días exactos permaneció la Columna dirigida por el Che emboscada en espera del posible arribo del ejército, que se presentó en la zona el 17 de septiembre comenzando el combate bajo un torrencial aguacero, algo que era habitual en las montañas de la Sierra Maestra.
Las fuerzas de la tiranía que subían hacia Pino del Agua en cinco camiones, fueron dispersadas rápidamente tras los primeros disparos, aunque hubo momentos de tenaz resistencia por algunos soldados que se habían pertrechado bajo los camiones y montes aledaños.
Pero el empuje de la guerrilla en este caso fue superior, pudiendo vencer la resistencia y logrando que los soldados huyeran loma abajo, dejando sus pertrechos y avituallamientos, así como algunas armas importantes.
En resumen, al ejército se le causó pocas bajas en este primer combate de Pino del Agua, pero se logró capturar un buen número de armas que sirvieron para reforzar al Ejército Rebelde, cuyo poder de combate se acentuaba cada vez más en la Sierra Maestra, mientras que la tiranía no pudo ocultar los resultados de este enfrentamiento, que fue conocido en toda la nación, prestigiando a las fuerzas insurrectas.
A juicio del Che, el primer combate de Pino del Agua fue un éxito político-militar, pero mostró la necesidad de mejorar la preparación combativa y disciplina de las tropas rebeldes, para proseguir su avance victorioso hacia el triunfo definitivo, logrado poco más de quince meses después.
Cinco meses después tendría lugar otro combate -mucho más violento- en ese propio sitio. Pino del Agua sería escenario de otro triunfo revolucionario. Volvería a entrar en la historia con olor a barba guerrillera, a traje verde olivo y a victoria.
Hoy, cincuenta y un años después se recuerda el primer Combate de Pino del Agua como un eslabón importante de ese triunfo revolucionario, que derrocó a la tiranía, poco más de dos años después del desembarco de los expedicionarios del Yate Granma y de constituirse el Ejército Rebelde.
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