Un día como hoy 23 de julio, pero de 1953, hace 66 años, comenzaron a
trasladarse hasta Santiago de Cuba por diferentes vías los más de
centenar y medio de hombres que en breves horas asaltarían los cuarteles
Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, y Guillermón Moncada, de Santiago
de Cuba.
Estos hombres, jóvenes en su mayoría, fueron escogidos de entre los
1200 que se comprometieron a integrar un movimiento, aun sin nombre, y
que fueron captados personalmente por el Doctor Fidel Castro Ruz en
varias provincias del país, fundamentalmente La Habana.
En ese empeño Fidel había recorrido 40 mil kilómetros contactando con
cada uno tan secretamente, que ni los propios protagonistas conocían
contra qué objetivo iban a luchar, porque más bien lo que hizo fue
transmitirles ideas políticas e indispensables instrucciones.
No se conoce en el mundo a un líder que haya creado un movimiento
revolucionario conversando individualmente con cada uno de los miembros
de los grupos constituidos pueblo a pueblo, y que en un año y dos meses,
haya organizado y entrenado a 1200 hombres.
Incluso, de entre los escogidos para los asaltos 140 hombres y dos
mujeres, la mayoría de ellos no supo cuál sería la misión a realizar
casi hasta momentos antes de su partida hacia los combates en Bayamo y
Santiago de Cuba.
En ese casi centenar y medio de combatientes estaban aglutinados
jóvenes valiosos, sin nexos con la politiquería de aquellos tiempos, de
moral intachable, de origen obrero y campesino, pues no había ni ricos,
ni burgueses, latifundistas. Los jóvenes estaban libres de compromisos
reaccionarios y su único deber era libertar la patria para cumplir con
el sueño del apóstol Jose Martí.
Por falta de recursos para los asaltantes a los cuarteles Céspedes,
de Bayamo, y Moncada, de Santiago de Cuba solo se lograron disponer de
165 armas, el mismo número de jóvenes que viajaron hasta Santiago de
Cuba y por cada uno de ellos, 20 quedaron preparados y entrenados para
la acción.
El promedio de edad de los asaltantes era de 28 años, pues el mayor
tenía 50 y el menor 17, constituyendo todos la vanguardia del Movimiento
que después se conocería como el de la Juventud del Centenario.
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martes, julio 23, 2019
domingo, julio 07, 2019
Fidel marcha hacia el exilio
“Me marcho de Cuba, porque me han cerrado todas las puertas de la
lucha cívica”; así escribió el joven abogado Fidel Castro Ruz poco antes
que el 7 de julio de 1955, hace hoy 64 años, partiera hacia el exilio
en Méjico en el vuelo 566 de Mejicana de Aviación, con destino a Mérida
en tránsito hacia Veracruz, donde llegó en esa misma fecha.
Habían transcurrido hasta ese momento 51 días desde el 15 de mayo de 1955, cuando Fidel y un grupo de asaltantes de los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes, de Bayamo, fueron puestos en libertad en Isla de Pinos por una amnistía que la dictadura batistiana se vio obligada a decretar debido a la presión popular.
Durante el breve período de tiempo que Fidel permaneció en Cuba sus esfuerzos estuvieron encaminados a organizar la lucha futura creándose el 12 de junio de 1955 el Movimiento 26 de Julio, cuya dirección nacional acordó que el líder revolucionario partiera hacia el extranjero con el fin de preparar un destacamento armado y entrenado para reiniciar la guerra de liberación en Cuba.
La dictadura batistiana por su parte desató contra Fidel y los moncadistas una escalada represiva que incluía un plan para asesinar al joven abogado y a su hermano Raúl en tanto prohibió cualquier tipo de participación del líder revolucionario en los medios de difusión y clausuró el periódico La Calle, que servía en alguna medida de tribuna a Fidel.
Cerrados todos los caminos de la lucha cívica a Fidel no le quedó otra alternativa que el camino del exilio y un día antes de su partida hacia Méjico, el líder del Movimiento 26 de Julio declaraba: “Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendingarlos”
Para el doctor Fidel Castro el exilio en Méjico se extendería por más de un año y tres meses, hasta que el 25 de noviembre de 1956 partió de regreso a Cuba con la expedición del yate Granma para cumplir lo que había dicho en una carta de despedida, el 7 de julio de 1955: “Volveremos cuando podamos traerle a este pueblo la libertad y el derecho a vivir decorosamente, sin despotismo y sin hambre”.
Habían transcurrido hasta ese momento 51 días desde el 15 de mayo de 1955, cuando Fidel y un grupo de asaltantes de los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Céspedes, de Bayamo, fueron puestos en libertad en Isla de Pinos por una amnistía que la dictadura batistiana se vio obligada a decretar debido a la presión popular.
Durante el breve período de tiempo que Fidel permaneció en Cuba sus esfuerzos estuvieron encaminados a organizar la lucha futura creándose el 12 de junio de 1955 el Movimiento 26 de Julio, cuya dirección nacional acordó que el líder revolucionario partiera hacia el extranjero con el fin de preparar un destacamento armado y entrenado para reiniciar la guerra de liberación en Cuba.
La dictadura batistiana por su parte desató contra Fidel y los moncadistas una escalada represiva que incluía un plan para asesinar al joven abogado y a su hermano Raúl en tanto prohibió cualquier tipo de participación del líder revolucionario en los medios de difusión y clausuró el periódico La Calle, que servía en alguna medida de tribuna a Fidel.
Cerrados todos los caminos de la lucha cívica a Fidel no le quedó otra alternativa que el camino del exilio y un día antes de su partida hacia Méjico, el líder del Movimiento 26 de Julio declaraba: “Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendingarlos”
Para el doctor Fidel Castro el exilio en Méjico se extendería por más de un año y tres meses, hasta que el 25 de noviembre de 1956 partió de regreso a Cuba con la expedición del yate Granma para cumplir lo que había dicho en una carta de despedida, el 7 de julio de 1955: “Volveremos cuando podamos traerle a este pueblo la libertad y el derecho a vivir decorosamente, sin despotismo y sin hambre”.
domingo, diciembre 03, 2017
jueves, febrero 23, 2017
martes, noviembre 29, 2016
jueves, mayo 12, 2016
sábado, septiembre 27, 2014
1960: Fidel en la ONU
Por Margarita Piedra Cesar
Cincuenta años atrás el 27 de septiembre de 1960 fue un día de mucho ajetreo para la Delegación Cubana asistente a la Décimo Quinta Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, cuyos delegados todavía comentaban el discurso pronunciado por el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro en la víspera y que el Departamento de Prensa dela ONU imprimió íntegramente en cinco idiomas distribuyéndolo entre las representaciones presentes en el foro mundial.
De igual forma la prensa de prácticamente todo el mundo incluyendo la de Estados Unidos, se hizo eco del extenso discurso de más de cinco horas del líder de la Revolución Cubana y muchos medios coincidieron en destacar como titular la frase de Fidel: “Cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra”
El martes 27 de septiembre de 1960 Fidel tuvo una jornada muy ocupada. pues en la propia sede de la ONU EN Nueva, York se entrevistó con Gromulka, miembro del Consejo de Estado de Polonia, asistió al debate de la Asamblea General donde escuchó el discurso del Presidente Egipcio Nasser, además de encontrarse con el Presidente de Ghana Khnuman.
También durante ese día el líder cubano asistió a la recepción que ofreció la delegación uruguaya a la cubana y en horas de la noche participó en el banquete ofrecido por el Premier de la India Nehru a los jefes de Estado asistentes a la Asamblea General de Naciones Unidas y, más tarde Fidel se reunió con el Presidente búlgaro Theodor Jivkov.
A pesar de la descortesía de las autoridades norteamericanas la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en Nueva York para participar en la Décimo Quinta Asamblea General de la ONU, se convirtió para el gobierno estadounidense en un boomerang; pues lejos de perjudicar a la Delegación Cubana y a su jefe lo que hizo fue exaltar más la presencia del líder revolucionario en ese país, y sobre todo, entre los afronorteamericanos de la humilde barriada de Harlem, donde se mantuvo hospedado en el Hotel Therese hasta su regreso a la Patria.
Cincuenta años atrás el 27 de septiembre de 1960 fue un día de mucho ajetreo para la Delegación Cubana asistente a la Décimo Quinta Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, cuyos delegados todavía comentaban el discurso pronunciado por el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro en la víspera y que el Departamento de Prensa dela ONU imprimió íntegramente en cinco idiomas distribuyéndolo entre las representaciones presentes en el foro mundial.
De igual forma la prensa de prácticamente todo el mundo incluyendo la de Estados Unidos, se hizo eco del extenso discurso de más de cinco horas del líder de la Revolución Cubana y muchos medios coincidieron en destacar como titular la frase de Fidel: “Cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra”
El martes 27 de septiembre de 1960 Fidel tuvo una jornada muy ocupada. pues en la propia sede de la ONU EN Nueva, York se entrevistó con Gromulka, miembro del Consejo de Estado de Polonia, asistió al debate de la Asamblea General donde escuchó el discurso del Presidente Egipcio Nasser, además de encontrarse con el Presidente de Ghana Khnuman.
También durante ese día el líder cubano asistió a la recepción que ofreció la delegación uruguaya a la cubana y en horas de la noche participó en el banquete ofrecido por el Premier de la India Nehru a los jefes de Estado asistentes a la Asamblea General de Naciones Unidas y, más tarde Fidel se reunió con el Presidente búlgaro Theodor Jivkov.
A pesar de la descortesía de las autoridades norteamericanas la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en Nueva York para participar en la Décimo Quinta Asamblea General de la ONU, se convirtió para el gobierno estadounidense en un boomerang; pues lejos de perjudicar a la Delegación Cubana y a su jefe lo que hizo fue exaltar más la presencia del líder revolucionario en ese país, y sobre todo, entre los afronorteamericanos de la humilde barriada de Harlem, donde se mantuvo hospedado en el Hotel Therese hasta su regreso a la Patria.
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lunes, julio 15, 2013
Santiago de Cuba confiere escudo a Fidel Castro y Raúl Castro
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miércoles, mayo 15, 2013
Salida de Fidel y los moncadistas del Presidio Modelo
El 15 de mayo de 1955, un día como el de hoy, hace 58 años, las puertas del Presidio Modelo de la Isla de Pinos se abrieron para Fidel y el resto de sus compañeros de lucha. Debido a la presión popular, el regimen de Batista se vio obligado a decretar una amnistía otorgándoles la libertad a los presos por los sucesos del Moncada, incluido el doctor Fidel Castro, el principal encausado por ese hecho.
"En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como lo ha sido para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo..." Al expresarse así en el juicio por los sucesos del Moncada, Fidel estaba consciente de que más que cumplir una condena en la Isla de Pinos, el tirano trataría de sepultarlo allí, como pago a su heroico gesto por la libertad de los cubanos.
Pero sus pretensiones no fueron más que eso, porque si bien Fidel fue confinado en celda y pabellón apartes del resto de los moncadistas, el vínculo entre ellos nunca se perdió, gracias a la solidaridad de otros presos.
Para Fidel la prisión constituyó una etapa de duro trabajo y de preparación para la lucha futura, así como para reafirmar sus convicciones de revolucionario martiano y porqué no, de marxista-leninista.
La prisión le sirvió además para escribir con lujo de detalles el texto de su histórico alegato de autodefensa, que fue sacado de su celda y publicado clandestinamente, con el título de "La Historia me Absolverá", el cual vino a ser el Programa de la Revolución que se había reiniciado el 26 de Julio de 1953 con el asalto a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo.
Para el resto de los combatientes moncadistas, la prisión en la Isla de Pinos fue también una etapa de consolidación ideológica a través de la escuela política "Abel Santamaría", creada por ellos como forma de preparación para la lucha futura.
El regimen batistiano no pudo impedir que los moncadistas cumplieran en prisión diversos programas políticos, patrióticos y culturales, que para desarrollarlos, como expresó en una ocasión Jesús Montané, "no les alcanzaba el tiempo". A esa etapa le llamaron "La Prisión Fecunda".
Se cumplía así lo que bien pudiéramos llamar una paradoja histórica, al hacerse realidad lo que el sentenciado Fidel Castro dijera el 16 de octubre de 1953: "La Historia me Absolverá".
"En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como lo ha sido para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo..." Al expresarse así en el juicio por los sucesos del Moncada, Fidel estaba consciente de que más que cumplir una condena en la Isla de Pinos, el tirano trataría de sepultarlo allí, como pago a su heroico gesto por la libertad de los cubanos.
Pero sus pretensiones no fueron más que eso, porque si bien Fidel fue confinado en celda y pabellón apartes del resto de los moncadistas, el vínculo entre ellos nunca se perdió, gracias a la solidaridad de otros presos.
Para Fidel la prisión constituyó una etapa de duro trabajo y de preparación para la lucha futura, así como para reafirmar sus convicciones de revolucionario martiano y porqué no, de marxista-leninista.
La prisión le sirvió además para escribir con lujo de detalles el texto de su histórico alegato de autodefensa, que fue sacado de su celda y publicado clandestinamente, con el título de "La Historia me Absolverá", el cual vino a ser el Programa de la Revolución que se había reiniciado el 26 de Julio de 1953 con el asalto a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo.
Para el resto de los combatientes moncadistas, la prisión en la Isla de Pinos fue también una etapa de consolidación ideológica a través de la escuela política "Abel Santamaría", creada por ellos como forma de preparación para la lucha futura.
El regimen batistiano no pudo impedir que los moncadistas cumplieran en prisión diversos programas políticos, patrióticos y culturales, que para desarrollarlos, como expresó en una ocasión Jesús Montané, "no les alcanzaba el tiempo". A esa etapa le llamaron "La Prisión Fecunda".
Se cumplía así lo que bien pudiéramos llamar una paradoja histórica, al hacerse realidad lo que el sentenciado Fidel Castro dijera el 16 de octubre de 1953: "La Historia me Absolverá".
viernes, febrero 03, 2012
Primer fracaso de la obsesiva política de eliminar a Fidel Castro
Por Margarita Piedra Cesar
Bajo el título "Intentaba dar muerte al líder Fidel Castro", el 3 de febrero de 1959, hace hoy 53 años, el periódico Revolución publicaba en su primera página detalles de la detención del ciudadano norteamericano Alan Robert Nye, ex-agente secreto del FBI, quien había llegado a Cuba con el propósito de eliminar físicamente al Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Este individuo llegó a La Habana el 12 de noviembre de 1958 y se puso en contacto con personeros militares del régimen dictatorial de Fulgencio Batista, quienes le ofrecieron unos 60 mil dólares para matar a Fidel en la Sierra Maestra, 10 mil de los cuales se le entregó de forma adelantada y los 50 mil restantes se le depositarían en una cuenta bancaria una vez cumplida la misión.
El 20 de diciembre de 1958, Alan Robert llegó en una avioneta a las proximidades de Bayamo y en esa ciudad constató con las autoridades militares, quienes facilitaron su infiltración en territorio liberado, cerca del poblado de Santa Rita, por donde se encontraba Fidel en esos momentos, dirigiendo la ofensiva final contra la dictadura batistiana.
Sin embargo, Alan Robert fue sorprendido por una patrulla del Ejército Rebelde y detenido, ocupándosele un fusil con mira telescópica y un revólver calibre 38, así como abundante parque para ambos armamentos. No obstante manifestar su intención de unirse a las tropas rebeldes, este individuo se hizo sospechoso y se le remitió a un campamento en la Sierra Maestra hasta tanto se aclarase su situación.
Al producirse el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, Alan Robert Nye fue trasladado hacia La Habana, la capital cubana, en calidad de detenido. Las investigaciones realizadas en esos momentos por la Policía Nacional revolucionaria arrojaron que las verdaderas intenciones de este individuo eran la de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro, con el objetivo de neutralizar el triunfo revolucionario.
Por este hecho, el ciudadano norteamericano Alan Robert Nye fue juzgado y sancionado por los tribunales revolucionarios y posteriormente expulsado del país.
De esa forma abortaba el primero de los más de 630 intentos de eliminar físicamente a Fidel, desde el mismo triunfo de la Revolución hasta nuestros días, una política obsesiva empleada por los gobiernos de Estados Unidos y que siempre han terminado en un rotundo fracaso.
Bajo el título "Intentaba dar muerte al líder Fidel Castro", el 3 de febrero de 1959, hace hoy 53 años, el periódico Revolución publicaba en su primera página detalles de la detención del ciudadano norteamericano Alan Robert Nye, ex-agente secreto del FBI, quien había llegado a Cuba con el propósito de eliminar físicamente al Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Este individuo llegó a La Habana el 12 de noviembre de 1958 y se puso en contacto con personeros militares del régimen dictatorial de Fulgencio Batista, quienes le ofrecieron unos 60 mil dólares para matar a Fidel en la Sierra Maestra, 10 mil de los cuales se le entregó de forma adelantada y los 50 mil restantes se le depositarían en una cuenta bancaria una vez cumplida la misión.
El 20 de diciembre de 1958, Alan Robert llegó en una avioneta a las proximidades de Bayamo y en esa ciudad constató con las autoridades militares, quienes facilitaron su infiltración en territorio liberado, cerca del poblado de Santa Rita, por donde se encontraba Fidel en esos momentos, dirigiendo la ofensiva final contra la dictadura batistiana.
Sin embargo, Alan Robert fue sorprendido por una patrulla del Ejército Rebelde y detenido, ocupándosele un fusil con mira telescópica y un revólver calibre 38, así como abundante parque para ambos armamentos. No obstante manifestar su intención de unirse a las tropas rebeldes, este individuo se hizo sospechoso y se le remitió a un campamento en la Sierra Maestra hasta tanto se aclarase su situación.
Al producirse el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, Alan Robert Nye fue trasladado hacia La Habana, la capital cubana, en calidad de detenido. Las investigaciones realizadas en esos momentos por la Policía Nacional revolucionaria arrojaron que las verdaderas intenciones de este individuo eran la de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro, con el objetivo de neutralizar el triunfo revolucionario.
Por este hecho, el ciudadano norteamericano Alan Robert Nye fue juzgado y sancionado por los tribunales revolucionarios y posteriormente expulsado del país.
De esa forma abortaba el primero de los más de 630 intentos de eliminar físicamente a Fidel, desde el mismo triunfo de la Revolución hasta nuestros días, una política obsesiva empleada por los gobiernos de Estados Unidos y que siempre han terminado en un rotundo fracaso.
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