Nacida el 12 de julio de 1815, hace hoy 198 años, Mariana Grajales Coello fue una mujer de excepcionales virtudes morales y patrióticas que supo trasladar a su familia como una leona transmite a sus cachorros toda la fuerza y la firmeza con que deberían actuar en la vida.
Se recuerda que a pocos días de iniciada la Guerra de los 10 Años, en octubre de 1868, Mariana vio partir a su esposo Marcos y sus hijos José, Justo y Antonio para marchar a la contienda, pero antes reunió a toda la familia y les hizo jurar ante una imagen de Cristo luchar por la Patria o morir por ella.
En este período Mariana ya con 60 años de edad se incorporó a la guerra como enfermera y soldado. Sin miedo veía a sus hijos cargar al machete contra el enemigo y ello le causaba una inmensa alegría.
Fueron muchos los dolores que soportó Mariana durante la guerra, dolores del alma, porque vio morir a su esposo y dos de sus hijos y ante el cadáver de uno de ellos le dijo a su vástago más pequeño: "La Patria es la madre de todos, un hijo debe sustituir al otro en la guerra"
Ese valor, coraje y espíritu que enseñó e inculcó a sus hijos fueron lecciones bien aprendidas por ellos, porque todos se incorporaron a la lucha por la independencia contra España y varios de ellos perdieron sus vidas durante la misma.
Terminada la guerra grande, Mariana marchó al exilio en Jamaica junto a su hijo Antonio. En esa tierra ajena a la suya la sorprendió la muerte física el 27 de noviembre de 1895 a la edad de 85 años.
Hoy a 198 años del natalicio de Mariana Grajales Coello, los cubanos la recordamos en la Patria libre que ella añoró, la que sus hijos no pudieron entregarle y le juramos mantenerla siempre libre o morir por ella.
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viernes, julio 12, 2013
sábado, diciembre 24, 2011
Momento de intimidad un 24 de diciembre
Por Margarita Piedra CesarUn pasaje poco conocido de nuestra historia más reciente es que el 24 de diciembre de 1958, aún en medio de la compleja situación de guerra que existía en el país y sobre todo en el territorio oriental, el Comandante en Jefe Fidel Castro, líder de la Revolución, tuvo un momento de intimidad familiar al visitar a su madre Doña Lina Ruz, a la cual hacía años que no veía.
En su más reciente libro “La Contraofensiva Estratégica”, en el día correspondiente al miércoles 24 de diciembre de 1958 Fidel narra: “El día de Noche Buena, acompañado por Celia y varios combatientes, visité a mi madre en Birán. Luego fui a Marcané y de ahí reemprendí el camino de regreso. En el recorrido hicimos un alto en Mangos de Baraguá, lugar de la histórica protesta de Antonio Maceo”.
El día antes, 23 de diciembre, el Ejército Rebelde bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro, había iniciado el ataque a la ciudad de Palma Soriano, considerada la retaguardia de Santiago de Cuba por encontrarse sólo a 40 kilómetros de la capital oriental.
Palma Soriano y Maffo eran las dos únicas posiciones que le quedaban a la dictadura en el tramo de la Carretera Central entre Santiago y Bayamo, ya que a partir del 30 de noviembre habían sido liberadas Guisa, Jiguaní, Baire, Contramaestre, El Cobre y San Luis, mientras que por el Este, es decir por la vía de Guantánamo, eran libres también Alto Songo, La Maya y El Cristo.
El 22 de diciembre en el lugar conocido por El Tamarindo, cercano a Palma Soriano, se había reunido el mando revolucionario integrado por el Comandante en Jefe Fidel Castro y los jefes del Segundo y Tercer Frentes, Comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, para ultimar el plan de la toma de Palma Soriano y las acciones posteriores para el asedio a Santiago de Cuba, la plaza militar más importante de la dictadura, en el interior de la Isla.
Ya a estas alturas el triunfo popular era irreversible y la patria toda se encontraba a las puertas de la nueva alborada del Primero de Enero de 1959.
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