El 13 de mayo de 1895, hace hoy 118 años, el Mayor General Antonio Maceo Grajales obtenía una de sus más brillantes victorias después de reiniciada la lucha independentista en febrero de ese año, al derrotar en el lugar conocido por El Jobito, a unos 10 kilómetros de Guantánamo, a las tropas élites de Regimiento Siamancas, el más diestro y mejor armado que poseía el Ejército Español, en el Departamento Oriental de la Isla.
El General Antonio, había llegado a esa región guantanamera el día antes después de realizar varias acciones de importancia en la jurisdicción de Santiago de Cuba, donde atacó con éxito el poblado de El Cristo, a sólo 17 kilómetros de la capital oriental, para marchar después sobre territorio guantanamero, donde se le unieron las tropas de José Maceo, Jesús Rabí y Periquito Pérez, entre otros oficiales.
El combate de El Jobito se inició a las cinco de la mañana del 13 de mayo, cuando la avanzada española casi sorprendió a los mambises del campamento de José Maceo, pero de inmediato la inteligencia del General Antonio, hizo revertir la situación y preparó una serie de emboscadas en forma de herradura, donde quedaron atrapados los 400 soldados del Regimiento Siamancas.
Este combate se extendió durante seis horas y media, de cinco de la mañana a tres y media de la tarde, después de las cuales, los colonialistas huyeron en desbandada dejando sobre el campo varias decenas de muertos, así como decenas de heridos y prisioneros que fueron curados y devueltos posteriormente. En este combate pereció el Teniente Coronel Bosch que mandaba el célebre Regimiento español.
La victoria en el combate de El Jobito conmocionó a todo el Departamento Oriental y mostró que el Ejército Mambí estaba en condiciones de enfrentar a los colonialistas en esta región y prepararse para empeños mayores como era la invasión a Occidente.
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lunes, mayo 13, 2013
martes, junio 14, 2011
Dos hombres, dos héroes: Maceo y Che
Por Margarita Piedra CesarQuiso la historia que en una misma fecha, 14 de junio, se unieran dos nombres, dos hombres, dos leyendas: Antonio Maceo y Ernesto Guevara de la Serna.
Nacieron en años y siglos distintos: Antonio en 1845; Ernesto en 1928; pero sus vidas, pensamientos y acciones, parecen haber llegado al mundo el mismo día.
Antonio, mulato y pobre, supo tempranamente de que lado estaba el deber y consagró su existencia al propósito de lograr para su pueblo, la libertad y la independencia.
Ernesto, blanco y de origen pequeño-burgués, supo también tempranamente que no había nacido para ser un “ente de sociedad” y rompió desde su juventud con los privilegios que podían haberle otorgado su condición social.
Antonio Maceo se incorporó a la lucha tan pronto conoció de la clarinada del 10 de Octubre de 1868. Por su valentía y heroísmo alcanzó altos grados militares y su Protesta de Baraguá por la traición del Zanjón, le inmortalizó y lo colocó en el más alto sitial de la historia.
Ernesto Guevara no tuvo la oportunidad de irse a una guerra en sus años jóvenes. Pero se fue a recorrer los caminos de América, para conocer en carne propia el drama de nuestro continente sometido a la miseria y la explotación por los poderosos, y conoció la voracidad del imperialismo yanqui.
En MIL 895, el Titán de Bronce, volvió a la guerra, la patria lo necesitaba u no vaciló un instante en brindarles sus servicios, que cumplió con honor y valentía hasta aquel fatídico 7 de diciembre de 1896 en que cayó en San Pedro, después de llevar la guerra hasta el occidente de la Isla, en una hazaña militar sin precedentes para esos tiempos.
De Ernesto Guevara la historia es más reciente. Del Granma a la Sierra se convirtió en el Che del pueblo y ya no detuvo más su acción hasta su caída en Bolivia.
Hoy 14 de junio Maceo y Che andan juntos de las manos. Los 83 años que separaron sus nacimientos parecen no haber transcurrido, porque ambos fueron ejemplo de revolucionarios y su ejemplo es eterno, están aquí junto a nosotros, alentándonos a continuar esta gigantesca leyenda que es continuar la Revolución, la misma que ellos hicieron y por la cual ofrendaron sus vidas.
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martes, marzo 15, 2011
La Constitución de Baraguá
Por Margarita Piedra Cesar
Después que el 15 de marzo de 1878, el Mayor General Antonio Maceo protagonizara su heroica protesta frente a España, en Mangos de Baraguá, por la paz sin independencia para la Isla que ofrecía el ominoso Pacto del Zanjón, los que acompañaron al Titán de Bronce en el patriótico gesto consideraron la necesidad de darle una nueva estructura civil y militar a la etapa de lucha que se iniciaría a partir de ese momento, como se le había dejado bien claro a los colonialistas.
Fue en ese sentido que de inmediato un grupo de trabajo, conformado al respecto, se dio a la tarea de redactar una nueva Constitución, que estuvo lista hacia la medianoche de ese día, aprobándose por unanimidad por los participantes en la protesta.
La Constitución de Baraguá era un documento breve, sin dogma ni retórica jurídica, compuesto de seis artículos que establecían fundamentalmente, la creación de un Gobierno Provisional compuesto por cuatro miembros, facultados para nombrar un General en Jefe; no podría firmarse una paz sin independencia y sin el conocimiento expreso del pueblo; y además, se pondrían en vigor las leyes de la República compatibles con la nueva etapa de lucha.
Cumpliendo con los preceptos anteriores, a través del voto directo y secreto, fue electo el Gobierno Provisional que quedó integrado por el Mayor General Manuel de Jesús Calvar, como Presidente; el Coronel Fernando Figueredo, como secretario; en tanto que los vocales fueron el Coronel Leonardo de Mármol y el Teniente Coronel Pablo Beolo.
Este Gobierno Provisional juró fidelidad al pueblo y a la Revolución el 16 de marzo de 1878, hace hoy 133 años y su primer acuerdo fue ascender al grado inmediato superior a los oficiales que acompañaron al Mayor General Antonio Maceo durante la Protesta de Baraguá y designó como General en Jefe del Ejército Libertador a Vicente García y como Jefe de Oriente al propio Titán de Bronce.
El Gobierno estableció su campamento en la serranía de Guantánamo y bajo su conducción a partir del 23 de marzo de 1878 se reinició la lucha por la independencia de Cuba debido a la intransigencia del Mayor General Antonio Maceo Grajales y a su viril Protesta de Baraguá que a juicio de José Martí, "fue el hecho más glorioso de nuestra historia"
Después que el 15 de marzo de 1878, el Mayor General Antonio Maceo protagonizara su heroica protesta frente a España, en Mangos de Baraguá, por la paz sin independencia para la Isla que ofrecía el ominoso Pacto del Zanjón, los que acompañaron al Titán de Bronce en el patriótico gesto consideraron la necesidad de darle una nueva estructura civil y militar a la etapa de lucha que se iniciaría a partir de ese momento, como se le había dejado bien claro a los colonialistas.
Fue en ese sentido que de inmediato un grupo de trabajo, conformado al respecto, se dio a la tarea de redactar una nueva Constitución, que estuvo lista hacia la medianoche de ese día, aprobándose por unanimidad por los participantes en la protesta.
La Constitución de Baraguá era un documento breve, sin dogma ni retórica jurídica, compuesto de seis artículos que establecían fundamentalmente, la creación de un Gobierno Provisional compuesto por cuatro miembros, facultados para nombrar un General en Jefe; no podría firmarse una paz sin independencia y sin el conocimiento expreso del pueblo; y además, se pondrían en vigor las leyes de la República compatibles con la nueva etapa de lucha.
Cumpliendo con los preceptos anteriores, a través del voto directo y secreto, fue electo el Gobierno Provisional que quedó integrado por el Mayor General Manuel de Jesús Calvar, como Presidente; el Coronel Fernando Figueredo, como secretario; en tanto que los vocales fueron el Coronel Leonardo de Mármol y el Teniente Coronel Pablo Beolo.
Este Gobierno Provisional juró fidelidad al pueblo y a la Revolución el 16 de marzo de 1878, hace hoy 133 años y su primer acuerdo fue ascender al grado inmediato superior a los oficiales que acompañaron al Mayor General Antonio Maceo durante la Protesta de Baraguá y designó como General en Jefe del Ejército Libertador a Vicente García y como Jefe de Oriente al propio Titán de Bronce.
El Gobierno estableció su campamento en la serranía de Guantánamo y bajo su conducción a partir del 23 de marzo de 1878 se reinició la lucha por la independencia de Cuba debido a la intransigencia del Mayor General Antonio Maceo Grajales y a su viril Protesta de Baraguá que a juicio de José Martí, "fue el hecho más glorioso de nuestra historia"
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martes, agosto 24, 2010
Cuba y la Guerra Chiquita
Por Margarita Piedra Cesar
Ya el 15 de marzo de 1879 durante la Protesta de Baraguá el Titán de Bronce Antonio Maceo había dejado bien claro a los colonialistas españoles que en Cuba no habría paz sin la independencia por la que se había luchado durante 10 años y que el Pacto del Zanjón firmado un mes antes por cubanos indignos no era el fin de la guerra y mucho menos de la Revolución.
Y consecuente con esos principios fue que en la noche del 24 de agosto de 1879 estalló en Cuba la segunda gesta independentista, conocida como la Guerra Chiquita, que aunque no tuvo el apoyo necesario, sobre todo en el Occidente y Centro de la Isla, le demostró a España que todavía existían patriotas capaces de mantener la lucha hasta lograr una Patria enteramente libre.
La Guerra Chiquita fue un movimiento plagado de contradicciones políticas y divisionismo entre los cubanos, además de no contar con una organización y dirección capaz de conducirla por el buen camino frente a los que, internamente se oponían al conflicto bélico y a la propaganda española de que éste era un movimiento racial, pues la mayoría de los jefes complotados eran negros, como Guillermón Moncada, José Maceo, Quintín Bandera y otros prestigiosos patriotas de la guerra de los 10 años.
Poco pudo hacer Calixto García nombrado Jefe del Movimiento después de desembarcar en la Isla en mayo de 1880, pues la guerra sólo tenía como escenario la región oriental, donde España había concentrado todo su poderío en armas y hombres frente a los mambises, quienes estaban sin nigún apoyo externo en ese sentido y escasos de armamentos y municiones, por lo que el fracaso era evidente.
La guerra chiquita después logró mantenerse durante un año, sus principales jefes fueron hechos prisioneros y deportados de la Isla, por lo que desde el punto de vista militar fue un fracaso, sin embargo, el movimiento constituyó una pieza clave para la futura lucha independentista de 1895, por las experiencias que pudo sacar José Martí, quien ya para entonces se destacaba como un revolucionario dispuesto a unir voluntades, para 16 años después, hacer que en Cuba vibrara el grito de ¡Independencia o Muerte!
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